Dura de cabeza y blanda de corazón. Siempre me definiste así, como una chica extraña para vos, y lo que a mi me extraña de verdad es que mi extrañéz haya ganado tu corazón. Que después de haber sido abandonado tantas veces en el camino, hoy no sientas pánico con mis paradas, con mis curvas, con mis callejones sin salida.
A veces me siento ridícula al escribirte una carta, cuando ya tenés garabatos míos a montón entre tus cuadernos, dentro de tu cabeza y en tu pelo; como las marcas de mis manos dentro y fuera de tu cuerpo y susurros de mi boca en tus sueños, en tus oídos, en tus recuerdos.
Pero a veces tengo miedo...
Yo, que voy de frente sin mirar, que me brindo sin medir, que amo sin control, tengo miedo. De no poder decirte suficiente cuando te miro. De no saber expresarme cuando te toco. De que no entiendas lo que te digo cuando te beso, cuando con mi boca te recorro. De que te asuste sentir más de lo que me asusta a mi. Miedo de que aún tengas dudas de que fuiste vos el que me enseñó que el amor son dos mitades de distintos números, un libro que empieza por el final feliz, una cama toda revuelta y sin hacer, manos entrelazadas en un aeropuerto, en una casa, en una foto, un abrazo apretado que se vuelve destino, que se hace hogar.
Te soplo èsto acá, en este código que yo manejo y vos sabes, y me entendés: que los kilómetros que nos separan siempre van a equivaler a nuestras ganas de dejarnos uno al otro sin aire; que en este mundo en que la gente ignora y reemplaza, existe alguien que no olvida las líneas de tu cara y que cierra los ojos para encontrarte a vos sonriendo; que el calendario, que cada vez tiene más horas y menos hojas, salta todo el tiempo en mi almohada recordándome que te extraño, y que aunque el recuerdo del día que nos conocimos a menudo junta polvo en la memoria, siempre vuelvo al principio para abrazarte de nuevo en esa terminal.
Sigo teniendo miedo de que algún día te canses de esperarme, de besarme las comisuras, de pegarte a mi cintura. Miedo de que tus dudas tuerzan mis intenciones, que mis palabras no alcancen a tus emociones, de que tu corazón me olvide en cualquier par de ojos mientras que yo sigo buscando los tuyos hasta en la oscuridad.
Porque siempre me definiste así, como una chica extraña para vos, cuando para mi vos sos todo lo que en verdad siento que conozco.~
A veces me siento ridícula al escribirte una carta, cuando ya tenés garabatos míos a montón entre tus cuadernos, dentro de tu cabeza y en tu pelo; como las marcas de mis manos dentro y fuera de tu cuerpo y susurros de mi boca en tus sueños, en tus oídos, en tus recuerdos.
Pero a veces tengo miedo...
Yo, que voy de frente sin mirar, que me brindo sin medir, que amo sin control, tengo miedo. De no poder decirte suficiente cuando te miro. De no saber expresarme cuando te toco. De que no entiendas lo que te digo cuando te beso, cuando con mi boca te recorro. De que te asuste sentir más de lo que me asusta a mi. Miedo de que aún tengas dudas de que fuiste vos el que me enseñó que el amor son dos mitades de distintos números, un libro que empieza por el final feliz, una cama toda revuelta y sin hacer, manos entrelazadas en un aeropuerto, en una casa, en una foto, un abrazo apretado que se vuelve destino, que se hace hogar.
Te soplo èsto acá, en este código que yo manejo y vos sabes, y me entendés: que los kilómetros que nos separan siempre van a equivaler a nuestras ganas de dejarnos uno al otro sin aire; que en este mundo en que la gente ignora y reemplaza, existe alguien que no olvida las líneas de tu cara y que cierra los ojos para encontrarte a vos sonriendo; que el calendario, que cada vez tiene más horas y menos hojas, salta todo el tiempo en mi almohada recordándome que te extraño, y que aunque el recuerdo del día que nos conocimos a menudo junta polvo en la memoria, siempre vuelvo al principio para abrazarte de nuevo en esa terminal.
Sigo teniendo miedo de que algún día te canses de esperarme, de besarme las comisuras, de pegarte a mi cintura. Miedo de que tus dudas tuerzan mis intenciones, que mis palabras no alcancen a tus emociones, de que tu corazón me olvide en cualquier par de ojos mientras que yo sigo buscando los tuyos hasta en la oscuridad.
Porque siempre me definiste así, como una chica extraña para vos, cuando para mi vos sos todo lo que en verdad siento que conozco.~

No hay comentarios.:
Publicar un comentario