jueves, 12 de julio de 2018



Algo que constantemente tengo que recordarme a mi misma es que mis sentimientos no deberían avergonzarme. Que el mundo está lleno de cosas malas, de gente que odia, que envidia, que guarda rencor, y que querer a alguien nunca va a ser una de esas cosas. Incluso si no es recíproco. Incluso si no es correspondido. Incluso si no es agradecido. Mis sentimientos no tienen que avergonzarme. Y expresarlos tampoco debería generarme miedo. Sentir algo lindo por alguien no tiene que darme lástima por mi y decirlo en voz alta no es algo de lo cual debería arrepentirme al instante. El amor no debería vivirse nunca como si fuera un motivo de humillación o de debilidad; es decir, nadie va a reírse de mi por querer a alguien, por pensar en alguien, por querer entregarle lo mejor de mi misma a alguien.
Es algo que tengo que recordarme porque se me olvida fácil, porque cuando quiero mucho a una persona que ya no está en mi vida o que aún no decido si dejar entrar, se apodera de mi ese sentimiento, y entonces me retraigo; y no digo nada porque de repente se siente como si ese cariño fuera una de esas cosas malas, y si digo algo, si dejo entrever lo que siento, si le hago saber a esa persona lo que me pasa con ella, termino lamentándome, retractándome, desdiciéndome, o pienso en borrarlo apenas lo mando, sintiendo que fue un error fatal mostrarme tan vulnerable. Y así el amor se convierte en una de esas cosas que dan temor contar y exponer.
Entonces me lo recuerdo a mi misma, una y otra vez, mil veces: mis sentimientos no tienen que avergonzarme. Que el mundo está lleno de cosas malas, malas de verdad. Y te quiero. Y te pienso. Y te extraño. Me quieras o no me quieras, me pienses o no me pienses, me extrañes o no me extrañes. Espero que sepas que alguien te quiere; que lo sepas cuando estés mal, cuando estés triste, cuando el resto te deje solo o no sepan quedarse. Que sepas que lucho todos los días para entender que mi forma de quererte es de lo más lindo que existe. Y que aunque a veces me cueste, al final del día no me lamento. Porque sí, el mundo está lleno de cosas malas que deberían avergonzar a cualquiera que las sienta y yo tengo el privilegio de vivir en este mundo y de poder estar sintiendo sólo amor.~

martes, 10 de julio de 2018

Quere(r)me Bien

No siempre me quiero bien. No siempre me quiero bien, ni constante, ni sano. Más bien me quiero intermitentemente, de vez en cuando, a veces bien pero a veces mal. No siempre me quiero bien, ni todos los días igual, pero sigo aprendiendo, aunque a veces vuelvo a fallar. 
Una vez leí que cuando no te querés bien, el resto de la gente tampoco lo hace; pero yo no siempre supe quererme bien, e igual siempre recibí amor. El problema de no quererse no es que los demás no te van a querer, sino que no te vas a dar cuenta de quiénes lo hacen de verdad, porque todo el tiempo vas a vivir con miedos, dudas, fantasmas, porque todo el tiempo vas a sentir que no merecés ese amor. Y también - lo que es aún más preocupante- es que te vas a conformar con menos, con muchísimo menos, de lo que realmente merecés para tu vida.
Es que hay mil cosas que tengo que cambiar, y las internas son siempre las más difíciles, las que requieren más tiempo; por eso empiezo por el exterior, porque por algún lado hay que empezar. Pero después de tantos años de no saber quererme bien, ya no necesito cerca a nadie más que tampoco sepa. Conmigo es suficiente y sé que estas cuestiones lleva tiempo solucionarlas, pero mientras aprendo a ser más consciente de mi valor, no quiero al lado a nadie que no me haga sentir especial, que no me trate como si realmente fuera importante, o que no sepa darse cuenta. No quiero más rodearme de gente que no me demuestre que cuando me hago a menos a mi misma me estoy equivocando inmensamente. No quiero más a nadie que finja quererme mientras me hace sentir que mis inseguridades tienen la razón. Lucho todos los días para curar heridas que no pueden ser vistas, y mientras lo hago no quiero a nadie que vuelva invisible lo que sí se ve. 
Así que quereme como busco quererme, o no me quieras nada. Yo no me puedo echar de mí misma cuando me menosprecio, pero puedo llevar a la puerta de salida a cualquier otro que me lastime o que mire para otro lado cuando esté necesitando un par de ojos que me miren con el amor que no siempre sé darme.~

 
Te pienso, aunque nunca a nadie diga nada. 
Te pienso, en las buenas, en las malas, 
con sonrisas en la cara, con curitas en las alas.
Te pienso con las ganas de encontrarte en mis mañanas 
y de que en las noches me esperes con abrazos en la cama.

Quiero hacerte feliz 
mientras me hago feliz, 
no dejarme por vos 
ni dejarte sin mí; 
quererte con todo, 
sin proporción y  con acciones firmes, 
sin olvidar mis espacios 
y recordando los tuyos, 
sin alterar tus gustos 
ni tus formas; 
quererte en tus desastres 
mientras abrazas los míos.

domingo, 8 de julio de 2018

Suficiente


Yo soy suficiente. Me miro al espejo y me lo repito, aún cuando las voces de algunas inseguridades me traten de persuadir.
Yo alcanzo. Alcanzo así, justo como soy. No, no me falta ni me sobra nada para valorarme; ésa es una mentira que una vez que comprás te vuelve preso, porque no te deja ser feliz nunca, porque siempre va a aparecer algo por cambiar o probar.
Yo soy importante. Soy digna de miradas, soy digna de un buen trato, soy digna de amor. Así, como soy. Y no merezco que nadie, ni siquiera yo misma, me lo niegue.
Resulta que siempre estuve en proceso de empezar a amarme, porque nunca me sentía contenta con mi presente, y nada tiene que ver con eso la imagen que me devolvía el espejo, sino con lo que mi cabeza me decía que tenía que ser, poniendo siempre el foco en mis defectos y dejando en la sombra a mis virtudes.
Yo valgo la pena. Merezco amarme justo como amo a los demás. Merezco que me amen justo como sé amar. Es que me di cuenta, un poco tarde quizás pero aún a tiempo, que me la pasé siendo mi propia enemiga mientras regalaba amor incondicional, aceptando al otro justo como era, amándolo con sus errores y sus aciertos, y hoy estoy aprendiendo a amarme así.
Yo soy suficiente. Y ya nunca nada ni nadie va a poder convencerme de lo contrario.~

Coincidencia

Dicen que el destino no existe, que somos un conjunto complejo de coincidencias. Yo siempre creí que había algo más; que no todo es pura suerte, que a veces las cosas simplemente tienen que pasar porque están escritas, porque así tienen que ser, porque eso era lo que teníamos que vivir, porque estaba definido, porque pertenecemos a donde llegamos. Es que hay cosas demasiado enormes, demasiado mágicas y sentidas para ser cuestión de casualidad.
Pero si así no fuera.., si colapsamos en este mundo porque nuestros planetas se encontraron por confluencia, si no hay nada mágico ni determinado y todo es sólo un "porque sí", si no hay destino escrito, ni magia ni golpes de suerte, entonces vos fuiste mi coincidencia más linda; ésa que pareció todo menos una sencilla casualidad. Fuiste ésa que me gritó que hay personas que tienen que ser, encuentros que tienen que suceder, por alguna razón; tal vez para no darnos por vencidos en un mundo que nos pide que renunciemos, tal vez para sonreír de nuevo de forma honesta, tal vez para descubrir que podemos ser especiales y perfectos para los ojos de otro, para enseñarnos a querernos, para hacernos agradecer que estamos acá.
Pero ya sabes que pienso así porque me niego a convencerme de que vos y yo somos producto del azar. Realmente creo que tuviste que ocurrirme a mi, ése día, que tuviste que aparecer por detrás mío en la terminal y yo tenía que quedarme por años atrapada en tu sonrisa; que tuviste que ser esa brisa que entró por mis ventanas, por mis grietas, y me envolvió en felicidad; que sólo tenías que ser vos esa presencia que me enseñó a conocer lo que valgo y me llenó de fé.
Pero también sabes, no todos piensan lo mismo. Y si realmente tropezar en este mundo fue sólo una coincidencia, sos la más hermosa e inolvidable de todas. Y si realmente somos un simple accidente, le agradezco a cada paso que dí para terminar chocando con vos, y sentir lo que siento desde entonces: que me tenías que sudecer, que así estaba escrito, que la magia existe, y que hubiera sido un pecado no adorarte, aunque fuera por un rato.~

jueves, 5 de julio de 2018

Te dije que estaba todo bien, y la verdad es que no está todo bien. Todavía me duele en el pecho lo que me hiciste, me duele recordarlo, pensarlo, me duele saberlo. 
Te dije que estaba todo bien porque, pobre, te estabas disculpando, pero no es así como lo siento. Y no te culpo; el problema es mío, el problema es que prefiero enemistarme con mis sentimientos antes que decir que no está todo bien, en vez de decir que me duele, que me va a seguir doliendo, y no dejar tranquila ninguna conciencia excepto la mía, que no sé cuándo dejó de ser la más importante. 
No está todo bien. Me sigue causando lo que me causó esa vez. ¿Cómo pude haber dicho que no pasaba nada? No está todo bien, y no quiero que pienses que retrocedo. Jamás lo estuvo, pero no supe serme fiel antes y reconocerlo. 
Supongo que nunca es tarde.. No voy a seguir fingiendo. Quiero que esté todo mal, el tiempo que haga falta para que vos entiendas y yo acepte, y si tu compañía no puede hacerme bien, entonces estamos mejor lejos. Porque hay personas que te generan recuerdos que querés olvidar. Y sí, está todo mal, y no sabes lo libre que me siento por fin al decirlo. Y sí, me pasa algo; pasa que hoy no tengo ganas de actuar como si no me hubieras roto, para no romperte.~

Certeza

Y podríamos haber funcionado; ésa es mi única certeza.Podríamos haberle hecho frente al mundo, al resto, a la realidad, y barajar nuestras propias cartas. Podrían haber existido mil formas de que existamos, de que este invierno nos despertara juntos. Podríamos estar tachando fechas para un reencuentro y, con la meta fija de conseguirlo, podríamos ahora estar consiguiéndolo. Cada día de éstos que pasan, podría ser un día menos para volver a escuchar tu voz, y no un día más en el que lentamente la olvido.
Sí, estoy segura. Podríamos haber funcionado y haber materializado todos los planes en los que te pensé al lado mío, haber hecho realidad cada sueño. Y la distancia no hubiera sido nada si nos reíamos de ella, si nos esforzábamos en acortarla cada día, sintiéndonos cerca.
Podríamos haber funcionado; ésa es mi única certeza. Porque lo teníamos todo. Teníamos la conexión que se necesita para que otra mente te seduzca, la piel que se necesita para que otro cuerpo te queme, y puedo jurarle a cualquiera que también teníamos el amor más dulce que se conozca.
Sólo faltó que vos también lo creyeras; y entonces me despierto. Así no existe cercanía, posibilidad o facilidad capáz de unirnos. El problema no eran las mil dificultades, el problema era lo único que nos imposibilitó todo de verdad: faltaba que me elijas, que me eligieras y me lo demostraras. Y me la pasé echándole la culpa a la vida, al tiempo, la suerte y al destino, para no admitírmelo a mi misma.
Para un Nosotros faltabas vos; y ésa es la única certeza que queda.~

martes, 3 de julio de 2018

Ojalá Me Recuerdes

Ojalá me recuerdes. Ojalá se te escape una sonrisa cuando escuches mi nombre y pienses en mi al leer alguna frase o al oír una canción. Ojalá te siga el eco de mi risa y a la distancia sigas acordándote del sabor de mi boca, del calor de mi piel, de los días que pasamos juntos. Ojalá no se cubra tan rápido de olvido mi presencia, ojalá la imagen que te quedó de mi sea buena, sea verdadera.
Es que a medida que los años van pasando, veo las relaciones bajo otra luz. Y ya no las pienso eternas, y mi mayor aspiración ya no es que duren para siempre. Ahora, cuando me importa alguien, lo único que procuro es dejar un lindo recuerdo.
Decime que me vas a recordar. Decime que mis besos no se van a borrar con los próximos primeros labios, que vas a seguir recordando mi calor y la forma en que te hice sentir cuando pensábamos que nada podía ser mejor. 
Es que yo sé que la mayoría de la gente es temporal, y honestamente ya no espero más. Sólo quiero que me digas, mientras todavía esté intacta la alegría de mi compañía, que algún día, cuando te toque estar lejos y mi recuerdo ya no aparezca para sonreírte una vez más, vas a recordarme, y que mi forma de amarte no va a ser sólo otra más.
Decime una vez más, aunque sea por compromiso, que vas a recordar el amor con que nos hicimos, la necesidad con que nos buscamos y vas a volver a temblar.~

domingo, 1 de julio de 2018

El Cuento Antes De Dormir

 
Cuando la cabeza me da vueltas y no puedo dormir, me vuelvo a contar nuestra historia. Como un libro; desde el principio, todo otra vez.
Pienso en la primera vez que te vi, en cómo me cautivó tu sonrisa, en lo nuevo que recién empezaba, en lo nerviosa que estaba. No tenía idea de que ibas a dolerme tanto. Pienso en lo que siguió; en empezar a conocernos, en usar tu buzo cuando hacía frío y tu pijama cuando compartíamos tu cama, en el perfume que emanaba del huequito junto a tu cuello donde tanto me gustaba hundir la cara, en cómo me hacías sentir tan cuidada y en la ansiedad de no saber dónde íbamos a desembocar. No tenía idea de que iba a amarte tanto.
Quién diría que ahora nos despertamos sin ese primer mensaje de la mañana, o que hasta saludarnos se siente extraño.
Pienso en cada discusión, en los nudos en la garganta, en los regalos adornando mi biblioteca que de repente empezaron a juntar polvo. Pienso en mi angustia y en nuestras risas, en lo que éramos y dejamos de ser, en lo que no éramos y ahora somos, en todo lo que ya no tenía sabor a primera vez y en esos ratitos que deseaba con fuerza que jamás se terminen.
Me lo cuento todo, una y otra vez. Pero cuando llego al capítulo final, me lo salteo. Porque no me gustó, porque nunca me va a gustar. Porque no le hace justicia a todo el resto de nuestra historia.
Y no puedo dejar de preguntarme si alguna noche en que la cabeza te da vueltas y no podés dormir, pensás también en mi. Me pregunto de qué manera contás vos nuestra historia; si pensas primero en las sonrisas o en las despedidas, si soy la víctima o el victimario, si sos el héroe o el villano, si crees que sólo fuimos un cuento corto o un best-seller que incluye secuela, si fui protagonista o nada más un personaje secundario de una película cuyo nombre se pierde entre otros tantos en los créditos. Porque cuando te fuiste, cerré el libro y finalicé una etapa. Y desde entonces, cuando la cabeza me da vueltas y no puedo dormir, no paro de desear que ojalá me pienses vos también como algo más que una página que se puede pasar sin sentir que te estás dejando algo importante e inolvidable atrás.~