lunes, 12 de noviembre de 2018

Desencuentro

Y quizás si unos minutos antes, si unos minutos después, quizás sin eso, sin lo otro, tal vez agregando, sacando, por ahí disminuyendo, aumentando, sin esa noticia, esa sorpresa, ese tropiezo, sin ese infortunio, o simplemente con una dosis más de suerte.
Pero no.

Vos te das la vuelta cuando yo estoy, yo me canso cuando vos seguís, vos no podés cuando yo puedo, yo no puedo cuando vos sí, cuando acá hace frío vos sentís calor, cuando todo pareciera estar por funcionar algo se desvía del camino, se dobla, se tuerce, y nos arroja de nuevo a la distancia que pareciera que no se acorta.

Desencuentro.
No nos coincide nada, excepto las ganas.

Casi, a punto, por poco, cerca... Pero no.
Y aun así todavía, si te soy sincera, espero. Espero algún día poder contar nuestra historia y que no le siga ningún ''pero''; que algún día nos riamos, mientras nos miramos a los ojos, de todas las veces que no tuvo que ser para que al fin sí sea.

Tal vez todos estos desencuentros no signifiquen más que un ''Ahora no, pero...'', y ese ''pero'' tiene entonces un sabor diferente, ¿no?.
De ese ''pero'' vivo sosteniendo toda la esperanza que (nos) tengo. Es ese ''pero'' el que me hace pensar que a veces los desencuentros no son más que una forma en la que nuestros destinos se organizan para darle un nudo a una historia que ya tiene el desenlace escrito.

Y ese desenlace, para mi, no es fue ése, ni aquel, ni el otro, ni el que quizás vaya a venir. Ese desenlace, para mi, va a ser feliz. Y te incluye, siempre.~


Abuelo

 

 “Cuando todos los astros se apaguen en el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía.”
-Jose Ángel Buesa-.


Los astrónomos estiman que el universo observable tiene más de 100 billones de galaxias. Nadie sabe realmente qué tan grande es, porque no podemos ver sus límites; no sabemos siquiera si tiene uno. Se puede ver solamente hacia fuera, a una distancia de aproximadamente 14 billones de años luz, desde la Tierra. Pero estas son todas cosas que encontré, de personas que saben más que yo, de siglos de investigación que apuntan a darnos cuenta lo diminutos que somos en un universo que, según lo que leí, está cambiando y se hace inclusive más grande con el tiempo.
En realidad lo que estaba buscando es otra cosa, y sobre eso que buscaba encontré un aproximado: se dice que nuestra Vía Láctea alberga cerca de 300 mil millones de estrellas. Debe ser un numero redondeado, y no sé qué método usarán para contarlas, pero a mi me suena a una inmensidad incalculable, aunque lo mío no son los números. ¿Viste, abue, lo diminutos que somos? En Google pone que hay 7 mil millones de personas en la Tierra. Y vos hoy ya no estás, o no estás en forma corpórea, y a mi ninguna de esas 7 mil millones de personas me podría arrancar este dolor de tu ausencia. ¿Viste que te decía que éramos diminutos? Debemos ser enormes también, todo al mismo tiempo, porque debe significar algo el que todos seamos tan particularmente distintos, al punto de que cuando una persona se va, cuando alguien fallece, nadie jamás puede cubrir esa ausencia.
Entonces esta noche te estoy escribiendo esta especie de carta que jamás vas a leer, llena de datos que hasta ayer quizás leí mil veces sin ponerme a reflexionar en lo absoluto, pero hoy me sostengo de pie por ellos. Es que leí que hay cerca de 300 mil millones de estrellas, y hoy yo pienso que hay una más. Éste no es un dato del cual tenga pruebas, y ciertamente no podría escribir una tesis sobre el tema, pero no tengo tampoco ninguna duda. Si vos hoy no estás en la Tierra, debes estar en el cielo. Si vos hoy no iluminás mis ojos al verte, debes estar iluminando el planeta entero; porque, seamos sinceros, él no se permitiría perderte. Es que, entre 7 mil millones de personas, te lo aseguro, vos no eras una más, y todavía no encuentro ninguna explicación racional de por qué carajo entonces serías ahora una menos. Pero a la muerte nadie la entiende.. Nos aferramos a ideas, sueños, datos astronómicos, o esperanzas, y mi esperanza es que estés, en algún lado, de alguna forma, en algún rincón, en una planta, en un pájaro, en una estrella, o al lado mío, leyendo todo ésto que divago mientras te pienso y te sonrío.
Todavía me resulta difícil acostumbrarme a que ya no estás; no sé cómo podría alguna vez acostumbrarme a la idea de que tus brazos no me van a volver a abrazar, o asumir que si el teléfono suena temprano la mañana de mi cumpleaños ya, mientras a mi corazón le toque seguir latiendo, no vas a ser vos. Quizás no haya ninguna manera. Supongo que más que acostumbrarnos, vamos comprendiendo, más no aceptando; porque cuando uno realmente ama, no existe tal cosa como aceptar esa separación permanente, y entonces buscamos aferrarnos a la esperanza de que ese lazo tan sólo pasó a un plano distinto pero permanece intacto. Cualquier astrónomo se reiría de mí, pero cuando el corazón necesita certezas se las tenemos que dar. Y no me importa que lo que diga no esté científicamente probado; con creerlo yo es suficiente, eso me ayuda a dormir en un mundo que se siente más vacío y más frío desde que mis ojos no te ven. Quiero creer que vos estás, quiero convencerme de que no te fuiste. Yo quiero, con todas mis fuerzas, pensar que te voy a volver a ver; en forma de plantas, de pájaros o de estrellas... No soy astrónoma y no tengo comprobado lo que estoy diciendo, pero tampoco lo necesito. Te amo tanto que si vos no estás en una estrella, este mundo se hubiera apagado para siempre; y como sigo acá y el mundo sigue girando, sé que eso significa que el universo no te pudo haber perdido. Porque con tu luz mantenías vivo mi mundo y aún hoy lo seguís haciendo.~


martes, 23 de octubre de 2018

Pensar Mejor

Vivimos toda nuestra vida escuchándonos, constantemente. Escuchamos absolutamente todos nuestros miedos, nuestras críticas, nuestras preocupaciones. Si tu cabeza está en blanco y negro, tu vida va a seguir el mismo camino. A veces lo olvidamos, a veces delegamos esa culpa en otras personas. Creemos que estamos mal por lo que dijo A, por lo que hizo B, o por cómo nos trató C, y casi sin darnos cuenta nos eximimos de responsabilidad. O no sabemos por qué estamos tristes, o no sabemos por qué hay temporadas en que nada positivo parece llegar a nosotros. Tus pensamientos crean tu realidad. No se puede vivir transmitiendo energía negativa y esperar recibir de afuera lo que no generamos desde adentro. Seguramente estés pensando y te sorprenda la cantidad de pensamientos con los que te intoxicás. Seguramente te des cuenta que el 90% de tu tiempo emitís una frecuencia interna que tiende a ser pesimista.
No podemos dejar de pensar, porque es lo que hacemos, todo el tiempo. Pero sí podemos cambiar la forma en que lo hacemos. Intentá disuadir cada pensamiento negativo que te quiera invadir. Intentá dejar de entristecerte por cosas que no pasaron y quizás jamás lo hagan, ni por aquellas que deseás con tantas ganas que pasen y aún no se cumplieron -pero pueden hacerlo-. Intentá dejar de imaginarte siempre los peores escenarios, aunque después termines teniendo razón. ¿Hace falta sufrirlos de antemano? Distraete con cualquier cosa en vez de perder tiempo pensándote en situaciones que te duelen, te enojan o te avergüenzan. No pensés cosas malas; esquivalas como puedas, constantemente. Y un día te vas a dar cuenta que casi nunca es lo que te sucede sino lo que pensás que te sucede. Y un día te vas a acostumbrar a no autoboicotearte cada plan, meta o sueño, a no sabotearte vos mismo por esperar siempre lo peor. Y un día vas a entender que vivís la mayor parte de tu vida en tu cabeza, y que podés y tenés que asegurarte que sea un lindo lugar en el que vivir.~

[Escribí ésto pensando en la mamografía que tengo que hacerme pronto, por un pequeño nódulo que me encontraron en uno de los pechos, y en el miedo paralizante que me genera el pensar al respecto.. Espero que le sirva a alguien que también esté atravesando alguna situación difícil y que esté encontrando aún más duro mantenerse positivo al respecto. ¡Mucha fuerza! 🙏]

[Decime si hay algo más triste que extrañar a quien está extrañando a alguien más..]
 

Si Se Trata De Vos

Con vos mis esperanzas se elevan y se destruyen en cuestión de segundos, pero, aún lastimadas por el golpe, siguen existiendo en alguna parte de mi. Esperan un indicio de que tienen permitido volver a emocionarse, y cuando lo hacen sólo espero que sea por un poco más de tiempo esta vez. 
Me hacés desearte con una ilusión que no es adulta, y quizás yo tampoco lo sea nunca cuando se trata de vos. Te espero con una paciencia que jamás se rinde, y quizás yo tampoco lo haga cuando se trata de los dos. 
Y con cada mínimo detalle tuyo mi corazón sonríe, y con cada decepción se agrieta y llora, porque todavía no conozco grises si de lo que causás se trata, y porque ya me acostumbré a sentirte más que a nadie y a no pelear contra mi misma para cambiar esa realidad. 
Tal vez tu nombre siempre provoque en mi tormentas, terremotos, temporales; tal vez nunca voy a sentir indiferencia hacia nada que provenga de vos. Es que con tan sólo acercarte un poco podés hacerme temblar, y sabes a la perfección que soy frágil a tu tacto. 
A veces me duele saberme rehén de lo que decidas hacer, y cuándo, y cómo, porque una parte mía ya no es mía; pero aprendí que luchar contra la marea es en vano y agota, porque hay gente a la que no se quiere de ninguna otra forma que no sea con locura, con ganas, y yo ya no puedo hacer nada para adormecer mis sentimientos y volver a quererte como quiero a toda la gente que no son vos. 
Sos mi debilidad y también mi fortaleza, porque sabés hacerme sentir vulnerable y diminuta, pero de vez en cuándo, cuando la suerte está a mi favor, tu dulzura me hace sentir indestructible. Y entre esos dos extremos tan opuestos que sólo vos lográs generarme, está la definición de amor en la que más creo.~


El Día Que Me Sucedas De Nuevo

Voy a sonreír más de la cuenta al despertarme, y a lo largo de la mañana voy a mirar un millón de veces el reloj. Me voy a bañar y a encremar cada parte del cuerpo, prestando especial atención, mientras escucho todas esas canciones que mantienen despierta mi ilusión en tu ausencia, y mientras me maquillo más lento de lo habitual frente al espejo, voy a estar pensando en el destino que una vez más nos escuchó. Voy a estar preparada demasiado temprano, y a reflexionar sobre el tiempo, que también se toma su tiempo en pasar, y entonces voy a salir antes de lo planeado y a caminar despacio para llegar a la hora que acordamos (pero voy a terminar llegando antes igual). Voy a sentir cómo mi estómago me pasa factura de todos mis nervios y a reírme porque la espera interminable se volvió cuestión de segundos que nos separan del reencuentro, y de ese abrazo del que se estuvo sosteniendo toda mi fé. Me voy a quedar sentada aguardándote, intentando no mirar para todos lados con la ansiedad a flor de piel, hasta que al fin llegues. Y todos esos nervios a los que suelen llamar mariposas se van a transformar en calma, porque mi alma va a sanar: Ya estás ahí, me estás sucediendo de nuevo y estamos a punto de hacernos realidad una vez más.
Cuando me acerque voy a sonreir más que al despertarme y cuando tus brazos me rodeen, recién en ese momento me voy a convencer de que no es otro sueño (excepto vos, vos sí sos mi sueño). Te voy a acariciar, a besar, a abrazar, a mirar y a querer todo lo que pueda mientras coincidamos, sin desperdiciar ni un latido, y a exprimir cada instante y cada sensación como solo nosotros sabemos hacer.
El día que me sucedas de nuevo, el día en que toda esta ansiedad se convierta en la paz inmensa que me da siempre el sabernos enfrente, voy a sonreír más de la cuenta y a olvidarme de mirar el reloj. Cuando por fin me sucedas otra vez, y aunque no te puedas quedar, voy a seguir siendo la que vive aguardando esos días en que nuestra historia se sigue escribiendo; todos los días, menos uno. Y ese día, mi esperanza -por un ratito- te va a dejar de esperar.~


sábado, 20 de octubre de 2018

Elegido

Tengo elegido el viaje.
Tengo elegida mi mejor sonrisa.
Y tu mejor bienvenida.
Y tu peor despedida.

Tengo elegida esa calle.
Tengo elegidas mis ganas.
Y tu mejor certeza.
Y tus peores dudas.

Tengo elegida tu mano.
Tengo elegida mi ilusión.
Y tu mejor respuesta.
Y tu peor solución.

Tengo elegido tu abrazo.
Tengo elegida cada parte de tu cuerpo.
Y tu caricia más suave.
Y tu saludo más seco.

Tengo elegida la frase.
Tengo elegida esa canción
Y nuestra mejor foto.
Y nuestra peor conversación.

Te tengo elegido.
A vos. A tu todo.
Y a nuestra vida.

Sólo falta que quieras llegar.

miércoles, 17 de octubre de 2018


Qué bien te queda vestirte de blanco. Qué bien te queda siempre la barba de unos días, el pelo despeinado y tu cuello que huele a jabón.

Qué bien te queda sentir que sentís algo por mi, por muy poco que sea. Al mirarme te reís de todas las dudas. Y es cuando más lindo te ves.

Qué bien te ves cuando me escuchás hablar sin parar. Qué bien te ves pasando por encima de mi vida y llenándome de historias para escribir, de sentimientos que contar.

Qué bien suena mi nombre en tu boca.
Qué bien encaja mi mano en la tuya.

Y qué bien me queda a mi sentir que sentís algo por mí, por muy poco que sea. Al mirarme te reís de todas las dudas. Y es cuando más feliz soy.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Esa Persona

Llega un momento en el que una persona logra conocer cada detalle de vos. Tus miedos, tus anhelos, el sonido de tu risa cuando explotás de alegría, el tono apagado de tu voz cuando estás nervioso o mal. La forma en que te brillan los ojos cuando amás, tu manera de caminar, las cosas que te molestan y las que te gustan, lo que no podés soportar, lo que te hace feliz, cómo te ves cuando estás todo despeinado y el olor exacto de tu perfume.
Hablo de esa persona que no se cansa de escuchar tus anécdotas de cuando eras chico, que sabe qué expresión tiene tu cara cuando dormís, cuánto demorás en bañarte o en arreglarte para salir, qué te gusta desayunar y cuánta azúcar le ponés al café. Esa persona que percibe cuando estás incómodo y te escucha paciente cuando hablás de algo que te duele. Esa persona que te vió fallarle y aún así te regaló otra oportunidad, que le duele el corazón por vos cuando alguien te hace mal. La que conoce tu color favorito, la ropa que te gusta usar o que mirás más de una vez las películas que te gustan; que entiende cada mirada, que te agradece cada gesto, que descifra cada mínimo cambio en tus actitudes. A quien le mostraste tus puntos débiles y nunca apuntó justo ahí para lastimarte, quien conoce las cosas que te cuestan e intenta aliviarte, quien te marca tus virtudes y las resalta a todo color para que las memorices para siempre.
Llega esa persona a la que le mostraste cada defecto, cada cicatriz, cada complejo, cada rincón de tu piel, tu lado más sensible, y siguió pensando que eras increíble. Esa persona que ama a quienes vos amás, que intenta conocer la historia que dió orígen a cada rasgo de tu personalidad, que se ganó tu confianza para que le cuentes de tus heridas y siempre supo qué decir para ayudarte a sanar.
Sabes de quién hablo, ¿no? Su nombre llega a tu cabeza con la velocidad de un rayo y resuena como un trueno en tu corazón. La misma persona de quien vos conocés cada detalle también. Que te habla de sus tristezas y te cuenta a vos entre sus alegrías. Que te conoció siendo uno y con su compañía te convirtió en otro, en alguien mucho mejor.
Pero quizás no sepas ésto: no a todos les llega una persona así. Y es que no todo el mundo puede cruzarse con nosotros y mirarnos como si fuéramos algo especial. No todo el mundo te va a elegir y te va a llevar de la mano con ganas de que no te vayas nunca. No, no cualquiera llega a conocerte así y te sigue queriendo aún más después de eso, como si fueras el libro que adora leer.
Si vos tuviste esa suerte, si te identificás con lo que te cuento acá, no te olvides lo afortunado que sos ni te olvides de ser agradecido. Podría ser que un día esa persona ya no esté y junto con ella se vaya esa historia en la que vos eras el protagonista.
Si esa persona llegó a tu vida, sonreí, dejate querer. Ya estás dejando huella. Ya tenés todo lo que necesitás.~



viernes, 21 de septiembre de 2018

Es incluso dulce, esta idea de amar a otra persona simplemente porque existe, porque respira, porque habita en el mundo en el mismo momento que vos, porque en algún momento sus caminos se cruzaron y tuviste la suerte de escuchar su voz, de ver sus ojos llenarse de brillo al hablarte; de coincidir entre tanta gente, de conocerlo, de aprenderlo, de quererlo.
Es incluso humano, esta idea de amar a otra persona simplemente por el hecho de hacerlo, aún sabiendo que es más que posible que sus caminos nunca vuelvan a encontrarse, que poco a poco te olvides de su risa, que alguien más sea quien vea sus ojos brillar al hablar, y que un día no quede más nada de la persona que solías conocer salvo un recuerdo que ya se desdibujó y cambió.
Es incluso valiente, esta idea de amar a otra persona sin esperar nada a cambio; y no te debería dar miedo hacerlo, porque lo que te está pasando, ese querer a lo lejos, en la distancia, sin poseer, deseando con todas tus fuerzas que alguna vez sea mutuo pero sin dejar de sentirte igual, habla mucho de un acto desinteresado de amor puro y real.

Deberías decirlo, gritarlo, escribirlo, cantarlo. Deberías sentirte bien con lo que te pasa en el corazón; no esconderlo ni esconderte, porque es el amor más grande que vas a llegar a experimentar. 
Y un día el dolor de la incertidumbre va a pasar, porque va a llegar quien te sepa amar así de mucho a vos también.~


Distraído

 [Escrito el 20 de Junio]

Y jamás te confesaría a la cara que me gusta mirarte cuando estás distraído, que me gusta creer que en ese momento estás pensando en mi, o que los planes que estás proyectando en tu cabeza me incluyen y me imaginas a tu lado en cada uno de ellos. Que si estás pensando que te morís de ganas por viajar a un lugar, ahí a tu lado, en tu imaginación, estoy yo armando mi valija, riéndome de algún comentario tuyo en el que seguro me retás por estar guardando algo mal o por la cantidad de ropa que voy a llevar. Que si estás sintiendo que estás cansado de todo y de todos, ese panorama no me incluye a mi. Y que si tu plan de vida, en algún momento de enojo, incluye irte a vivir a otro lado, en tus pensamientos me llevás a mi porque de mi no te querés alejar.
Me gusta mirarte cuando estás distraído, y creer que me tenés en cuenta. Que tu mente, inconscientemente, me dibuja a tu costado aún en sueños tuyos, deseos tuyos, y que los querés compartir conmigo; que donde sea que tu imaginación te lleva me llevás vos también a mi, y que en el futuro que proyectas en tu mente estoy siempre cerca.
Entonces me mirás de golpe y los dos volvemos a la realidad. Me miras observarte fijo y me preguntás qué me pasa con esa sonrisa que me derrite. "Nada", te contesto con tono casual; pero me pasás vos y te pienso. Te pienso al lado mío a donde sea que me lleve la vida, me pienso al lado tuyo en lo que sea que el futuro te depare.
Cuando estás distraído te miro. Y nos deseo juntos en cualquiera de esos escenarios de tu mente que termine volviéndose realidad.~

jueves, 20 de septiembre de 2018

Caja De Tesoros

En mi ropero, desde hace años, tengo lo que llamo mi 'caja de tesoros'. Un baúl grande de plástico reforzado donde guardo las cosas que considero importantes, las que no querría perder por nada del mundo, las que nunca pueden faltarme. Hasta ayer estaba lleno de vos; lo mantuve así desde el día que te conocí y con los años fue llenándose cada vez más, hasta el punto en que ya casi no entraba ni un alfiler. Pero anoche, de madrugada, me senté y me dediqué a vaciarlo.
Cajas, paquetes y envoltorios de todos tus regalos, tus cartas y notitas, dibujos y fotos, las hojas de mis cuadernos y agendas donde habías garabateado alguna vez, los boletos y recibos de todas nuestras salidas con fechas y notitas escritas en los márgenes, tarjetas de embarque y pasajes de todos mis viajes e incluso de algunos tuyos -que me regalabas porque vos sabías que yo guardaba todo-... Por estúpido que fuera, hasta ayer, atesoré todo lo que unía a vos, cada ínfimo pedacito de lo que para mi componía nuestra historia juntos; porque cada una de esas cosas era un recuerdo de un momento que viví a tu lado y mirando todo junto, era un montón. Todo lo fui rompiendo y tirando uno por uno, al mismo tiempo que se rompía mi corazón mirando mi nombre escrito con tu letra, por tus manos, en cada uno de esos sobres y hojas de todos los tamaños y colores. Había tanto de vos que terminé llenando una bolsa enorme, y al verla ahí, ver toda nuestra historia reducida a un montón de basura, sigo sin entender, sin poder responderme qué te pasó..
¿Qué pasó para que te conviertieras en ésto; en un mostruo capaz de lastimarme así? ¿Qué pasó para que, de todas las salidas posibles, eligieras irte de nuevo en medio de una pila de mentiras tan grande como esa bolsa llena de nuestros recuerdos? ¿Qué pude haberte hecho que valiera el que fueras tan cruel conmigo? No logro entender cómo, después de casi una década, no merecí siquiera un poco de tu sinceridad, ni en qué momento te transformaste en alguien que desconozco totalmente. ¿Alguna vez existió un gramo de honestidad en vos hacia mi? ¿Alguna vez siquiera una de tus palabras, de lo que decías que sentías, fue verdad? 
Hoy me desperté y me parece todo un sueño. Siento que caí en coma y pasé años soñando con una persona que no existe, que nunca existió, viviendo una historia que sólo pasó en mi cabeza. Y después vi la bolsa de basura, lo único que me dejaste, y comprobé que fue real. Y el dolor se hizo más grande, pero también la bronca.
Mi caja de tesoros ahora está casi vacía. Las pocas cosas que quedan dentro son de otras personas que no tienen nada que ver con vos. Muy parecido a mi corazón, o a lo que queda de él. Y me pregunto si algún día te vas a acordar de mi, y a sentirte así vos también.. pero no creo que una piedra pueda llegar a sentir vacío, o culpa, y eso es lo que sos hoy, eso es lo que hace falta ser para hacer lo que vos le hiciste a alguien que te amaba así de mucho.
Sé que un día vas a volver por acá, buscando pedazos de mi, pero yo ya no voy a estar; ni acá ni en ninguna otra parte. Entonces espero que intentes encontrarme ahí: en mis regalos, en mis cartas interminables, en las notitas que te dejaba en todas partes, en las fotos y videos que guardás.. Espero que lo hagas y que me encuentres, y que esa parte mía que quedó entre esas cosas, también junte valor y te diga Adiós.~

domingo, 16 de septiembre de 2018

Tus Ojos

Esa noche de verano de diciembre, sentados en el banco de la feria junto a la Casa Histórica, te dije "me encantan tus ojos, son los más lindos del mundo". Me acuerdo porque fue esa primera vez que nos vimos, esos primeros días que pasamos juntos, y porque fue justo después de mi cumpleaños, del día que nos pusimos de novios, o no sé realmente por qué me acuerdo.. A veces la memoria guarda datos que no sabemos bien qué propósito u orígen tienen, pero sin embargo ahí están. Y yo me acuerdo que esa noche te dije que me gustaban tus ojos. O mejor, que eran los más lindos del mundo.
Muchas veces después, me preguntaron qué color de ojos era mi favorito. No tengo realmente un color favorito, pero me llaman mucho la atención los ojos claros, en especial los celestes, así que esa siempre fue mi respuesta. No me acuerdo de esos días en concreto, porque no tenían nada de especial. Vos y yo no nos hablábamos, y tus ojos no son celestes. Son oscuros. Nunca me llamaron la atención los ojos oscuros, no les veo nada de especial; quizás porque los míos son así, y entonces los considero comunes y corrientes, no lo sé. 
Pero una noche de verano de diciembre te dije que tenías los ojos más lindos del mundo.
No conozco los ojos de todo el mundo, pero esa noche sentados en el banco de la feria al lado tuyo, mirándote, sentí que era evidente que no hacía falta, porque no iba a encontrar ojos más lindos que los tuyos en todo el planeta aún si los viera todos.
Hoy te miro en fotos viejas, en fotos recientes, veo tus ojos ahí y sigo sin poder explicarme bien lo que sentí esa noche. No sé.. Quizás no eran tus ojos, o su color, o tus pestañas largas.. Quizás lo que me encantó era tu mirada, eso que no se ve. 
Y con el tiempo tus ojos me dejaron de gustar tanto, cuando ya no me mirabas como antes, con ese amor que sentías entonces. Pero esa noche de verano, para mis ojos los tuyos eran los más lindos del mundo entero. No necesité verificar si lo que estaba diciendo era científicamente cierto, tampoco que tus ojos fueran celestes. Tus ojos son oscuros, mi amor, pero esa noche, alguien como yo que no siente nada particular cuando ve un par de ojos de ese color, los miró como si no existiera nada mejor que mirar en todo el universo. Esa noche, vos eras lo más lindo de todo mi universo.
Espero encontrar algún día alguien que me devuelva ese sentimiento de estar justo en el único lugar y momento en que quiero estar. Y espero que un día vos encuentres alguien que te mire así otra vez; como lo más lindo del mundo, y ésa fuera la única verdad que importara, como todo lo que sentimos con el corazón.
Eso espero: que alguien te mire otra vez con su corazón y te diga que no existe algo mejor, así como vos merecés.~

No Lo Sabes

 Vos no lo sabes, pero hoy me desperté y mi cabeza ya estaba recitando la despedida que nunca puedo decir en voz alta. Y tampoco lo sabes, pero de todas las veces que nuestros caminos se separaron, ésta es la primera vez que siento que me estoy yendo yo primero; algo que había jurado nunca hacer. Es que no sé bien si me cansé, me cansaste o nos cansamos, pero siento que no me quedan más intentos. Y cada vez que volvés a buscarme, parece que tu única intención fuera la de regalarme unos minutos más para soñar con vos y desvanecerte justo en el preciso instante en que empiezo a creer que sos real.

Vos no lo sabes, pero ésta vez de verdad lo hice lo mejor que pude. O al menos así lo intenté. Confié en vos tanto como confío ahora en mi misma y traté de estar ahí presente para que las cosas te fueran un poquito menos difíciles. Aunque sentía que esta vez era mi turno de ver lo que valía para vos, de igual forma traté de hacértelo más simple y, a la vez, cumplir con mi palabra; y aunque tus ganas duraron mucho menos de lo que habías prometido, en ese corto tiempo me esforcé en serio para empezar a cumplir lo antes posible con todo lo que te conté que quería hacer con vos desde siempre. Es que siempre soy yo la que no se olvida que no es al celular a quien le interesa saber si volví bien a mi casa, si ya comí o cómo me siento, sino a la persona que está detrás, y que tampoco es un cualquiera, sino quien dedicaba un minuto a mandar un 'Te extraño' y ya me llenaba de sonrisas el día.

Vos no lo sabes, pero aunque pensas que siempre sos el que termina más decepcionado, soy yo la que se ilusiona demasiado rápido y termino sufriendo por querer creer que me queres para algo más que para estar en tu vida solamente un par de semanas; que puedo darte algo más que ese bienestar que dura solo un rato. Y cuando pasan los días, también soy la que se sigue emocionando con cada gesto tuyo, mientras a vos cada vez te cuesta más disimular el desgano. Y tarde me doy cuenta de cuánto dolor me callé, porque era más fácil aguantar tu indiferencia que la sola idea de no volver a verte.

Vos no lo sabes, pero, a pesar del final tan triste y sin color, en mi corazón vas a seguir apareciendo como 'lo más lindo que me pasó en la vida'. Y es que todas estas cosas no las repetiría por ninguna otra persona, ni aunque me garantizaran que la próxima me va a salir todo bien. Nunca voy a saber bien por qué mi corazón te eligió y se negó a cualquier otra posibilidad, pero si sé que jamás voy a poder pensar que estaba equivocado.

No, no lo sabes. No sabes todo lo que significabas, ni la falta que me vas a hacer.~

viernes, 14 de septiembre de 2018

Entender(te)


Hay cosas que nunca voy a entender por más que trate; una de esas cosas sos vos. Tu nombre me suena a problema matemático y los números nunca fueron mi fuerte. Pero a vos no te resuelve nadie, y sé con certeza que te han intentado. Tu nombre me suena a acertijo indescifrable, y te pienso y repienso y me adentro más en tu laberinto, porque no sé de qué estás hecho pero los ingredientes son tu receta mejor guardada, o tal vez no los sabés ni vos, porque con vos la trama siempre es de suspenso.
Es que te observé varias veces desde lejos, con la mirada fija y el ceño fruncido, y sospecho que estás así porque estás intentando comprenderte, pero fracasás, al igual que yo. Son cosas que se me ocurren a mí, que pienso mucho. Varias veces me han acusado de enredarme demasiado, pero es mi forma de ser, de vivir, y tampoco voy a fingir ahora ser tan simple. Quizás por eso nuestros planetas colapsan cada vez que estamos cerca: porque ninguno se entiende del todo a sí mismo, y ninguno puede soportar no obtener de afuera la simpleza que no consigue dentro. Entonces yo no te soporto a veces, y vos quizás me odias algunos días, porque no entendemos por qué carajo con tanta gente fácil que abunda nos venimos a complicar la vida con alguien justo como nosotros, aunque completamente distinto; con otras complicaciones, con otros números, con otros laberintos. Pero siempre nos reencontramos en un abrazo, porque vivir de este lado tal vez es más jodido, pero también más divertido.

Yo no sé cómo hacer para interpretarte, en una de esas quizás nunca pueda, pero tampoco sé como interpretarme y a esta altura creo que tampoco se puede, que no todo tiene lógica, que la mayoría de las cosas -que resultan ser las más hermosas- no la tienen; que los sueños, que la magia y el destino, tienen mucho de esa cuota de no entender pero confiar, esa cuota de fé. Somos piezas perdidas de algún rompecabezas que nunca se va a poder completar y no voy a decirte hoy la mentira ésa de que encajamos, porque casi nunca lo hacemos; porque tu pieza quizás hasta sea de un rompecabezas diferente al mío. Pero me hacés bien, y hasta me gusta que no vengamos del mismo juego, porque cada uno está perdido y cada uno es inentendible a su modo, pero yo aprendí a quererme así y me encanta quererte justo de esa manera, justo como sos.

Yo no te sé con certeza, pero me hago una idea. Y me gustás así, con esa parte tuya que nadie conoce incluída; porque te deduzco, saco conjeturas, te supongo y te estudio, pero seguís siendo misterio, y ese misterio te mantiene especial entre tantos libros abiertos con muy poco contenido, ese misterio hace que jamás me aburra de intentar leerte y conocerte más. Y no te soporto a veces, pero la mayoría del tiempo te admiro; porque llevo tanto tiempo buscando resolverte que no supe darme cuenta: que hoy estoy segura de que si te supiera por completo, te seguiría queriendo igual y de que todo lo que aún no conozco de vos me va a gustar también. Te admiro porque sos como yo y porque sé lo dificiles que podemos ser, pero también sabemos que vale la pena.
Entonces odiémonos un poco de vez en cuando pero sigamos desencajando juntos, que no importa si el rompecabezas se completa; lo que importa es que las piezas no pierdan lo que las hace diferentes sólo para pertenecer. Y vos y yo encajamos perfecto así, sin parecernos en lo absoluto, y comprendiendo que si estamos bien y si estamos juntos, no hay más nada que necesitemos explicar ni entender.~

miércoles, 12 de septiembre de 2018

De Otro Mundo

Yo no sé de dónde saliste, pero sé que de este mundo no sos. Y algún día me sucediste, y por más que intente no puedo dejar de pensar que sos milagro, porque no te encontré todavía en otro lado, porque no abundás en cualquier parte. 
Yo creo que soy la que de verdad soy cuando estoy con vos. El resto saca versiones mías más apagadas, pero con vos siento que brillo y me gusta creer que ésa es la verdadera yo que escondo bajo todas estas capas, que mi esencia la despertaste vos, pero que definitivamente soy más de lo que a veces me siento o me hicieron sentir otros desde hace bastante tiempo. 
Y no sé por qué tuviste que ser. Quizás suerte, quizás destino.. Pero sé que vos de este planeta no venís. Estás acá de casualidad, por error, sin querer. Es que en el fondo sos más bueno que todo lo que te rodea, y daría todo lo que tengo por poder cuidar esa bondad para que no desaparezca en el olvido.
En cuanto a mí, también siento que desencajo, pero donde yo veía a una persona muy frágil, vos viste a una demasiado buena, y donde yo veía debilidad, vos viste sólo fortalezas. Es que ser como soy por ahí es jodido; siento todo en exceso. Y preocuparme tanto porlos demás probablemente conlleve una vida con más heridas. Pero también mi amor es un poquito más fresco, más intenso, más real; también sé amar más honesto, más lindo, más eterno.
¿Sabés?, creo que somos parecidos y que todo lo bueno que veo en vos es lo mismo que no puedo aceptar en voz alta que encuentro en el espejo cuando me miro. Pero a vos te lo quiero contar mil y un veces: que te amo porque en vos veo el reflejo de todo eso que alguna vez quise tener. 
Los que son como nosotros sufren, tal vez demasiado, pero a veces, de vez en cuando, quizás por suerte o por destino, la vida nos hace coincidir con alguien justo a nuestra medida y en un segundo descubrimos algo que no nos sucede con nadie más: una conexión inmensa, un cariño especial.
Yo no sé de donde salí, pero sé que de este mundo no soy. A veces me cuesta la vida con tanto sentimiento. Pero entonces te miro a vos, alguien que tampoco sabe bien cómo carajo llegó a este planeta, y el resto es magia. Un encuentro de dos personas que, sin pertenecer a este lugar tan falto de honestidad y solidaridad, hallan juntos lo que necesitan para seguir viviendo con esperanza.
¿Y sabés?, nunca voy a terminar de descubrir a ciencia cierta si fuiste suerte o destino. Pero algo o alguien quiso decirme a los gritos, poniéndote en frente mío, que no soy la única intentando mejorar y que no estoy acá tan sola como creía, aunque al final no te vayas a querer quedar.~

Lo Que Soy Y Lo Que No

Quizás soy la peor experiencia de alguien y el recuerdo más dulce de algún corazón. Quizás soy la sonrisa melancólica en alguna cara y el momento que  permanece siempre fresco en alguna memoria. Tal vez soy el enojo de quién no me entendió, por cosas que ya no me acuerdo que hice y el café que faltó para alguna persona que cree que nos quedó pendiente una charla u otra oportunidad. Y también puede que sea el cruce de vereda para alguien que no quiere verme ni en fotos y la alegría de quien me sabe feliz aunque ya no sea cerca.
Sé que hice, deshice, ayudé y también necesité. Soy consciente de mis virtudes y de mis defectos. Aprendo y avanzo entre tanta gente estática y estancada por no poder reconocer sus errores. Ahí debo estar yo. Debo estar entre todo eso. Debo ser algún intermedio entre mis mejores y peores acciones, el gris que se encuentra entre quienes más me desean y quienes más me aborrecen. Debo ser un collage de todo lo que fui y de todo lo que soy. Pero estoy segura de que aún no soy lo que seré, y para ese cambio vivo.
Si me conociste hace un tiempo, te invito a conocerme otra vez. Ya no queda mucho de ella, excepto los recuerdos a los que algunos se aferran y la bondad en su corazón que nunca muere. Si me conociste hace un tiempo, ya no hay mucho que conozcas con certeza, excepto un pasado que hace tiempo ya pasó. 
Y en cuanto a mi propia opinión, bueno, para nada me gusta ser idealizada y estoy lejos de ser perfecta. Pero tampoco creo ser tan olvidable como a veces siento que soy.~

martes, 4 de septiembre de 2018

Confesión

Hace un tiempo que intento no escribir sólo sobre vos, pero, mi amor, tu nombre es lo primero con lo que quiero rellenar cualquier hoja en blanco. Y cuando no es tu nombre, es lo que me hacés sentir. Y me hacés sentir viva. Me hacés sentir la tranquilidad de quien aprendió que todo sucedió por algo, inclusive el dolor. Porque buscando algo opuesto a lo ya conocido, te encontré a vos. Porque hoy sos mi sueño, mi refugio, mi poesía y todas esas canciones de amor que antes no entendía me suenan a vos. Así que me decís "Te quiero" con la mirada y yo no puedo desconfiarle a tus ojos que me hacen sentir perfecta todo el tiempo, inclusive cuando me cuesta a mi misma quererme y aceptarme  así como soy. ¿Cómo, entonces, no enamorarme todos los días más de vos? Si la recompensa era conocerte, qué importa lo que haya costado, lo que haya dolido, lo que haya llorado. Si cuando te tengo al lado y te miro dormir, me doy cuenta de que lo que siento es puro, que estoy cómoda donde estoy, y que todo sufrimiento se vuelve lejano, como de otra vida, de otro corazón. Me sanás el alma, que aún rota te elige a vos.
Cualquier papel en blanco me genera ganas de escribir tu nombre, de empezar una historia que no termine más que en risas y besos y puntos seguidos. Te quiero para mi presente y para mi futuro, porque hoy sé bien que el amor tiene que valer cualquier cosa menos la pena. Así que valgamos la alegría, que tu presencia en mi vida llena de color mi cielo y mis letras; que todos los días lográs enamorarme un poco más fuerte, más verdaderamente, más genuinamente de vos.
Hace un tiempo que intento no escribir sólo sobre vos, pero, mi amor, en realidad no quiero. Porque ya dediqué tantos párrafos a la tristeza que son muchos los escritos que merece quien me saca las más lindas sonrisas. Así que te abrazo y no quiero soltarte nunca, pero de vez en cuando lo hago, porque quiero ver que me sujetes vos y porque sé que van a existir muchos abrazos más. Me hacés querer esa certeza, tener esa seguridad. Y entonces sonrío cuando te miro, porque quién hubiera dicho que entre tanto desastre, tanta inestabilidad, tantas decepciones, te iba a encontrar a vos, al verdadero vos, a ese pedacito mío que vive en otro cuerpo y que muero por recuperar. Porque me devolvés las ganas de confiar y nadie puede negar que nos merecemos, que merecemos suceder y merecemos durar. 
Todo desastre trae esperanza; vos redefinís todos mis conceptos. Y quiero seguir llenando hojas con tu nombre como sinónimo de Amor.~
 

viernes, 24 de agosto de 2018

A Través De Mis Ojos



Alguien te quiere así. Con tus chistes ocurrentes que pocos entienden, con tu manía de ordenar hasta los billetes, con la sonrisa enorme mostrando los dientes que a vos no te gustan tanto pero que son adorablemente lindos. Alguien te quiere en serio. Alguien te piensa todo el tiempo. Alguien te recuerda con melancolía cuando te alejás, y te busca en otras personas. Alguien sabe lo especial que sos, y te usa como medida de lo imperfectamente perfecto. Alguien te desea lo mejor siempre, en silencio y también a voces, cuando te tiene y cuando no. Alguien ve en vos algo inalcanzable y hermoso. Alguien sufre cuando siente que te perdió. Alguien te mira y ve en tu persona cosas que no ve en nadie más.
Por eso, no te mires a través de los ojos del resto. Pero si lo hacés, pensá que mientras vos extrañás a personas a quienes quizás tanto no les importás, vos sos esa persona para alguien, sos digno de todo ese amor que te quieren dar. Tus pisadas también dejan huellas, aunque a veces creas que no pisás tan fuerte. Tus acciones producen efectos, tu sonrisa no pasa desapercibida y tu existencia altera la vida de otros, para bien o para mal. Estás en la mente de alguien, dejás un rastro de recuerdos y vivencias que no se van a olvidar. Y ese perfume tan tuyo, sigue estando en el olfato de alguien que camina por la calle y lo reconoce al pasar, esperando verte.
No te mires a través de los ojos del resto. Pero si lo hacés, pensá en ésto: que perdiste a mucha gente, pero mucha gente te perdió también; que quizás a veces extrañes a mucha gente, y quizás esa gente te extrañe también; que te marcó mucha gente y vos marcaste a mucha gente también. Pero aunque para muchos vos ya seas pasado, hay alguien que siempre te ama en presente y futuro.
No te mires a través de los ojos del resto. Pero si realmente lo querés hacer, al menos aprendé que por cada vez que vos sentís algo hermoso y no te animás a mostrarlo, hay alguien que siente cosas hermosas por vos y quiere hacértelo saber en todo momento. Porque vos cambiás vidas, pero no destinos, y porque mientras algunos sólo están de paso, hay alguien para quien vos sos destino sin importar dónde esté.
Tu presencia no es reemplazable, ni olvidable, ni molesta más que en tu imaginación. Tus gestos no son simples ni poco valiosos. Tu cariño no es incompleto ni insuficiente. Hay alguien para quien vos lo significás todo. Por eso, tampoco te mires a través de tus ojos. Pero si lo vas a hacer, no te olvides de quien te quiso y te querrá, pero principalmente de quien te está queriendo tanto ahora mismo que no quiere aceptar el riesgo que conllevaría guardárselo, y por eso te lo escribe con mucho amor, esperando que al leerlo no puedas evitar sonreír.~💕

domingo, 19 de agosto de 2018

Nuestra Fórmula

No. Nunca vamos a ser ese 1+1=2, porque vos para mi sos mi otra mitad. Lo que tenemos nunca va a entrar en esa ecuación, de dos números separados unidos por una fórmula que tarde o temprano todos llegan a comprender. No. Nunca vamos a ser una cifra pre-determinada, que pueda ser dividida, medida, calculada, racionalizada..
Porque vos y yo no somos números. Somos palabra. Nosotros. Juntos. Magia. Y al unirnos no solamente tenemos sentido, sino que contamos una historia, una que suma relojes y aviones, y besos y raspones, y heridas y risas, y huellas que caminan a la par.
Destino. Eso también somos. Esa otra orilla que queremos alcanzar, ese horizonte que se queda firme mientras caminamos para llegar. Porque no importa si dura un minuto o toda una vida, el destino no deja de ser tal sólo porque uno no crea en él. Como la X marcada en el único mapa que tenemos en la mano. Como cuando, una vez abiertos los ojos, se hace imposible volver a cerrarlos.
A veces nos sentimos solos, pero no lo estamos. A veces la vida no nos sonríe, pero me sonreís vos y tiene el mismo resultado. A veces no logramos resolver la ecuación o que nos den bien los cálculos.. Pero cuando eso pasa, revisás la fórmula y volvés a intentarlo. Y cuando nada de eso parezca suficiente consuelo, podés venir a acostarte a mi lado para que te cuente una historia; una que no vas a necesitar pensar demasiado.
Quizás no pueda darte cifras seguras, números redondos ni cálculos exactos. Quizás no sirvo para entender de números tan bien como vos, ni para usar la lógica para ordenarlos.. Pero en las palabras también a veces se encuentran fórmulas perfectas, precisas, inquebrantables; fórmulas que dan un sentido, que acomodan una dirección. Y si en tu mundo de ecuaciones lógicas inalterables pensás que no podemos ser, te invito a que vengas al mío a aprender lo que yo ya sé: Que una mitad más otra son igual a infinito; que aunque las olas den vuelta mi barco, voy a seguir remando hasta vos; que no necesitamos ser perfectos para ser posibles, y que siempre vamos a ser posibles mientras todavía me ames tanto como yo te amo a vos.~


martes, 14 de agosto de 2018

Hogar

Yo creo que acá siempre vas a tener un lugar. Para cuando te sientas perdido, o necesites refugiarte del mundo, o para cuando me quieras reencontrar. Yo creo que te lo ganaste, que es tuyo y de nadie más, aunque pase el tiempo, aunque nos sigamos distanciando. Yo creo que ese lugar va a estar para cuando lo requieras, como un salvavidas, como un escape de lo que sea que necesites escapar.
Y creo que no importaría para qué vengas, en ese instante sólo alcanzaría con que lo hicieras. La cerradura está sin llave y sé que sabes que lo digo de verdad. No importa cuánto me haga la fuerte, si te acercás mis brazos van a estar abiertos, el té caliente va a estar sobre la mesa y vos vas a encontrar de por vida un hogar.
Quizás algún que otro día cambie de opinión, trabe la cerradura y me convenza a mi misma de que mis brazos no te extrañan, de que el té se enfrió, de que ya no existe ese rincón en mi que llevaba tu nombre y te esperaba vacío. Quizás intente reprimir mis emociones, asesinar mis sentimientos, pero no me creas. Te lo digo porque me conozco, porque te conozco; porque sos debilidad y yo con vos soy frágil, y voy a seguir sintiendo todo eso que busque ocultar.
Yo creo que acá siempre vas a tener un lugar. Vos tocá la puerta y yo te voy a recibir. No me escuches cuando, sobria, diga que no lo haría, porque tu amor es adicción y puede emborracharme otra vez solamente con verte. Y no importa cuánto jure no volver a caer, sos el vicio al que siempre volvería, porque cuando estés acá, lo sé bien, todo el dolor de tu ausencia ya no me va a importar. Voy a mirarte y a volver a sentir que siempre fuiste vos, y que a nadie le hace mal un poco de alcohol. Y creo que no me cansaría ni me saciaría, porque una parte de mi te va a extrañar cada vez que no estás.
Tal vez sea esa misma parte la que te recibiría en cualquier momento.. Así que vos tocá la puerta, que del otro lado vas a encontrar siempre una respuesta. Aunque a veces te mienta, aunque a veces me mienta, en contra de mi misma, a favor tuyo; o a favor de la sonrisa que me provocás cuando estás acá, a favor de mi, a favor de la mujer que supiste despertar. Volver a verte es volver a verme así, y no sabes lo enamorada que me hacés sentir de mi.
Vení, volvé cuando lo necesites, cuando quieras. Te espero acá, en donde siempre hacés falta, en donde hay abrazos y sonrisas que te aguardan, y sobra calor para abrigarte del frío que a veces sentís que nunca se va. Tu lugar, tu rincón, tu hogar.~


viernes, 10 de agosto de 2018

De Mi Lado De La Pared

Tengo tantas cosas para decirte.. Pero reconozco lo inútil que sería expresarlas. Sería igual que gritar frente a una pared y golpearla con fuerza esperando lograr alguna grieta; no para dañarla, sino para ver que es corruptible, que se puede llegar a ella, y al final no poder. Y en el proceso me lastimaría a mi. Mis manos sangrarían, y vos seguirías ahí, impasible, como esa pared. Los golpes los esquivarías, mis palabras apenas si te causarían sorpresa. No te reconocerías en nada de lo que estoy sintiendo y yo sufriría el doble al verte ajeno a lo que me pasa solamente a mi.
Ya sé que ésto no es mutuo, lo sé desde hace más tiempo que nadie, y es por eso que no tiene sentido expresarte algo y mirar tu reacción distante, sufrir el frío de tu razonamiento, quedarme para que tu indiferencia siga clavándose en lo más profundo de mi exceso de interés. No quiero leer tu contestación y que me hiera tu neutralidad, tu tranquilidad, tu apatía. No quiero ver que no me querés más allá de la lógica y tus dudas. ¿Para qué, si ya lo sé? No quiero reabrir esa herida y confirmar que ésto que me pasa siempre fue sólo mío, que jamás llegaría a mover tu corazón ni golpeándote donde más te duele, cuando vos podés como si nada destruir el mío, que es sensible hasta a tus susurros.
Entonces abandono mis ganas de exponer mis sentimientos, de poner mi corazón sobre la mesa y mostrarte lo mucho que todo lo que decís y hacés me afecta, los sueños que tenía sobre un futuro que nos encontrase juntos, lo que me cuesta saber que me quedé con un montón de recuerdos que el tiempo va a empezar a llenar de polvo y a borrar despacio mientras yo los sigo abrazando. Dejo de pensar en hablarte mientras miro los cicatrices viejas en mis manos, porque sé que no podrías entenderme, porque nadie puede comprender con su mente racional lo que siente el corazón de otra persona, de forma irracional. Me rindo y escribo esta carta absurda que nunca voy a mandar, que va a llegar al alma de muchos pero no a la tuya; este intento de descargo que un poquito ayuda, o al menos no me lastima como lo haría mandártela y verla rebotar contra una pared, esa pared que me separa de tus sentimientos, porque ya sé lo que sentís y sé que no es suficiente para hacer que apuestes por mi.
Me doy por vencida a la idea de mostrarte todo lo que me generás, para que no pienses que estoy loca, y a la vez soy consciente de que no lo pensás, de que ya no pensás nada, de que ya no querés pensar en mi. Que no tenés idea de lo que lucho para ya no tenerte presente, y que tal vez sea mejor así. Que no me querías tanto como decías y que no te puedo culpar por eso, pero sí por haberme hecho creer por un rato que sí. Renuncio a la idea de escribirte esta carta, y en su lugar me la escribo a mi. Voy a salvaguardar a mi corazón, que ya sabe y ya aceptó que de nuevo se quedó queriendo solo; no hace falta repetirle lo que sucede al que ya lo asumió.
Tal vez algún día relea esta carta y me ría de todo lo que sentía; tal vez para entonces ya seas ese pasado que se cubrió de polvo y ya haya entendido por qué no pudimos ser. Tal vez no pueda entender por qué me doliste tanto, porque mis sentimientos ya estén apagados y fríos, y es que nadie podría comprender con su mente racional lo que sintió alguna vez un corazón, de forma irracional. Quizás en ese momento ya esté siendo al fin un poco feliz.
Pero por ahora sigo escribiendo todo eso que ya no quiero guardarme más adentro y voy dejándolo en este cajón imaginario, lejos tuyo. Después de todo, dolería más saber que me leés y que entendés lo que siento, lo que te cuento, pero que no lo podés sentir. Dolería más tirar mis escritos al piso, subirme a un avión que me lleve a tu lado y tratar de desahogarme frente a tus ojos, que me leen pero no me pueden ver, que me sonríen a lo lejos, desde el otro lado de la pared.~ 
-¿Qué sentís?- me preguntaron. Intenté encontrar las palabras justas para responder, pero no pude, así que recurrí a lo que más se le acercaba: una metáfora.
- Es como si me estuviera ahogando. A mis costados no hay nada a lo que aferrarme, sólo agua. Busco desesperada algún indicio de que algo va a cambiar, pero no encuentro nada. Me desespero y mi miedo empeora todo aún más. La sensación es ésa, de que estoy perdiendo fuerzas y hay ningún escape posible a la vista, un objeto al cuál aferrarme, una orilla a la cuál nadar. De pronto escucho esas voces, que me dicen que todo va a estar bien, pero desde lejos. Yo soy la que está en el medio de la nada, yo soy la que está luchando contra todo pronóstico, aún sabiendo que no tengo chances de ganar-.
Así se siente la depresión, sólo que no hay agua. No sabés qué es lo que te hunde, solamente que hagas lo que hagas cada vez estás más inmerso en ese mar ficticio que te deja exhausto pero todavía con vida, sin nada más que hacer que intentar no dejarte ir del todo, aunque la idea parezca tentadora de vez en cuando.
Y el resto te dice que avances de una vez por todas, que no le des importancia, que no es para tanto, porque no entienden. No entienden que no es tristeza. Es el desgano absoluto que te genera saber que las cosas nunca cambian, que las personas nunca cambian.
Entonces te decís "basta, hasta acá llegué", y te quedás dormido con los ojos húmedos. Y las siguientes noches también te quedás dormido. Pero a la mañana siguiente siempre te levantás y, para tu sorpresa, seguís ahí, con el cuello bajo el agua pero la cabeza afuera. Respirás, todavía respirás; aún con el pánico constante de terminar de hundirte en cualquier momento. La depresión te ahoga, pero no te mata. Aún estás vivo, pero.. ¿qué clase de vida es la que estás viviendo?
"Es como si me estuviera ahogando", pero no me ahogué. Y la salida es aún más difícil de explicar que todo lo demás. Porque un día te encontrás afuera de ese mar y de repente sos vos el de los consejos automáticos que no ayudan. Un día sos vos el que le grita a otro que se está ahogando en su propia depresión "vas a estar bien!", y ése otro no te cree. No te cree hasta que se salva, hasta que las olas de alguna manera lo arrastran hasta la orilla, hasta que encuentra algún salvavidas, hasta que el agua aminora y se vuelve menos honda, y siente un poco de calma otra vez. No hay explicación y quizás eso sea lo más raro de todo ésto. Quizás me salvé flotando todos estos días, incluso ésos en los que me parecía una buena idea dejar los pies quietos porque me ganaba el cansancio. Quizás fui fuerte sólo por sobrevivir, sólo por querer seguir firme frente a una vida que me estaba pidiendo a gritos que la deje ir. Tal vez cada día en el que, totalmente agotada, seguí respirando, al final contó y valió la pena. Por ahí no importa tanto cuán difícil sea que algo se acomode, tenemos que sujetarnos a esa mínima posibilidad como si fuera lo único que nos mantiene vivos estando perdidos en el medio del mar.
Hoy creo que en el fondo siempre supe que esas voces que me repetían "todo va a estar a bien" tenían razón. Hoy creo que esa mínima esperanza a la cual me abracé fue lo que hizo que ya no tuviera miedo de ningún océano que me amenace mientras a la vez me mantenga con vida. Porque en estar vivos está la oportunidad.
Estar vivos es lo que te demuestra que, no importa cuán imposible parezca, podés salir, podés seguir, podés volver a vivir.~



Credulidad

 
Y estoy aprendiendo a aceptar, contra mi corazón y su credulidad, que así es como se me dan las cosas. Una, dos, tres, todas las veces. Que acá es dónde estoy y ésta es la clase de amor que hoy en día puedo recibir, y nada más. Que la gente es temporal y lo sé desde un principio. Que las bienvenidas tienen fecha de vencimiento, que sé antes de abrir el libro cuál va a ser el final, que conozco a personas que por alguna razón no pueden tener destino de permanencia, que todo parece un deja vú, que nadie nunca se queda. Y estoy aprendiendo a entenderlo, a no creer que tiene que ver conmigo, que es algo que a mi me falta, o que siempre va a pasarme igual. Estoy aprendiendo a pensar que es ahora, que mañana no se sabe, que hoy en día me toca vivir estas experiencias, a mirar rostros que quizás nunca más voy a poder mirar. Y las tomo, aunque mañana van a dolerme, porque no aprendí jamás a ser cobarde. Pero al final de todo siempre sufro, porque donde pongo el cuerpo pongo el alma, y porque mi corazón hace de cada lugar su hogar. Entonces salgo sonriente, pero incompleta, o distinta, porque dejé alguna parte mía atrás. Es que no sé no involucrarme, aunque me entere desde el vamos que no tengo que hacerlo, que cada persona que conozco es tan sólo una estrella fugaz.
Y al final de todo, sigo siendo la misma adolescente idealista y soñadora que cree en imposibles; al final de todo, por más que vi las señales rojas, vuelvo a fallar en tomar precauciones. Porque así no sé vivir. Estoy llena de heridas, me duelen todas las personas que no pudieron ser, me duele pensar que ninguna tal vez va a poder ser jamás. Que es algo que yo tengo lo que hace que nada nunca fluya, que no pueda ser, que no funcione, que siempre tenga que salir mal. Entonces tengo ansiedad al futuro, y tengo miedo, miedo de que todo lo que toco se vuelva temporal.
Y estoy aprendiendo a aceptar, contra mi corazón y su credulidad, que por alguna razón todo es como es y no de otra forma, y que quizás, algún día, cambie al fin mi suerte y todas estas bienvenidas, que son despedidas en simultáneo, cobren por fin sentido.~

miércoles, 8 de agosto de 2018

Te diría que te voy a besar los miedos, pero es mentira. Yo no quiero besar tus miedos, yo quiero ayudarte a perderlos y a deshacerte de cada uno de ellos para siempre, porque quiero que sepan que el hombre que amo se merece todo mi respeto. Pero ellos no, a quienes te hirieron y te convencieron de que tus dudas eran más grandes que vos no quiero tratarlos con dulzura, porque te están destruyendo.
Te diría que brillás hasta con el alma rota, pero es mentira. El alma rota te daña, te desintegra, y con el alma rota no sos lo irresistiblemente lindo que te veo ser cuando creés en vos y en lo que tratás de alcanzar, cuando tus inseguridades no te logran opacar, cuando no las escuchás porque te estás escuchando. El alma rota no te hace justicia, te apaga la mirada, te vuelve alguien triste, y yo quiero que dejes de esconderte detrás de heridas que ya es hora de cicatrizar.
Te diría que ahora somos dos en contra de todas tus debilidades y de todos tus fantasmas, pero es mentira. Porque vos te pertenecés y yo quiero acompañarte. Porque no me necesitás a mi para ganar,  no necesitás a nadie, y porque quiero que sanes tanto que entiendas de una vez por todas que tenerte a vos mismo es y será más que suficiente. No quiero robarte protagonismo en una lucha que es tuya, quiero que salgas adelante mientras yo te aliento, que me mires y recuerdes que la fuerza está en vos.
Te diría que te amo por todo lo que tuviste que atravesar, pero es mentira. Yo te amo por tu esencia, por todo eso que el mundo se empeñó en dañar pero sigue intacto dentro tuyo. No sos más nada por haber sufrido, sólo sos una persona fuerte que ya sobrevivió bastante y que se merece empezar a vivir de verdad.
Te diría tantas cosas que quizás te harían sonreír un poco, pero te voy a ser totalmente sincera: Yo no quiero romantizar tus demonios, yo quiero que entiendas que no tenés que vivir más en un infierno porque el infierno no es lindo, y porque ser parte de él no es digno de admiración. Yo no quiero romantizar tus demonios, yo quiero que comprendas que todo lo que necesitás para que desaparezcan, es decidir que vas a dejarlos de soportar; es silenciar todas las voces de dentro y de fuera, y cerrarles la puerta con una sonrisa mientras te miro caminar hacia acá.~