viernes, 24 de agosto de 2018

A Través De Mis Ojos



Alguien te quiere así. Con tus chistes ocurrentes que pocos entienden, con tu manía de ordenar hasta los billetes, con la sonrisa enorme mostrando los dientes que a vos no te gustan tanto pero que son adorablemente lindos. Alguien te quiere en serio. Alguien te piensa todo el tiempo. Alguien te recuerda con melancolía cuando te alejás, y te busca en otras personas. Alguien sabe lo especial que sos, y te usa como medida de lo imperfectamente perfecto. Alguien te desea lo mejor siempre, en silencio y también a voces, cuando te tiene y cuando no. Alguien ve en vos algo inalcanzable y hermoso. Alguien sufre cuando siente que te perdió. Alguien te mira y ve en tu persona cosas que no ve en nadie más.
Por eso, no te mires a través de los ojos del resto. Pero si lo hacés, pensá que mientras vos extrañás a personas a quienes quizás tanto no les importás, vos sos esa persona para alguien, sos digno de todo ese amor que te quieren dar. Tus pisadas también dejan huellas, aunque a veces creas que no pisás tan fuerte. Tus acciones producen efectos, tu sonrisa no pasa desapercibida y tu existencia altera la vida de otros, para bien o para mal. Estás en la mente de alguien, dejás un rastro de recuerdos y vivencias que no se van a olvidar. Y ese perfume tan tuyo, sigue estando en el olfato de alguien que camina por la calle y lo reconoce al pasar, esperando verte.
No te mires a través de los ojos del resto. Pero si lo hacés, pensá en ésto: que perdiste a mucha gente, pero mucha gente te perdió también; que quizás a veces extrañes a mucha gente, y quizás esa gente te extrañe también; que te marcó mucha gente y vos marcaste a mucha gente también. Pero aunque para muchos vos ya seas pasado, hay alguien que siempre te ama en presente y futuro.
No te mires a través de los ojos del resto. Pero si realmente lo querés hacer, al menos aprendé que por cada vez que vos sentís algo hermoso y no te animás a mostrarlo, hay alguien que siente cosas hermosas por vos y quiere hacértelo saber en todo momento. Porque vos cambiás vidas, pero no destinos, y porque mientras algunos sólo están de paso, hay alguien para quien vos sos destino sin importar dónde esté.
Tu presencia no es reemplazable, ni olvidable, ni molesta más que en tu imaginación. Tus gestos no son simples ni poco valiosos. Tu cariño no es incompleto ni insuficiente. Hay alguien para quien vos lo significás todo. Por eso, tampoco te mires a través de tus ojos. Pero si lo vas a hacer, no te olvides de quien te quiso y te querrá, pero principalmente de quien te está queriendo tanto ahora mismo que no quiere aceptar el riesgo que conllevaría guardárselo, y por eso te lo escribe con mucho amor, esperando que al leerlo no puedas evitar sonreír.~💕

domingo, 19 de agosto de 2018

Nuestra Fórmula

No. Nunca vamos a ser ese 1+1=2, porque vos para mi sos mi otra mitad. Lo que tenemos nunca va a entrar en esa ecuación, de dos números separados unidos por una fórmula que tarde o temprano todos llegan a comprender. No. Nunca vamos a ser una cifra pre-determinada, que pueda ser dividida, medida, calculada, racionalizada..
Porque vos y yo no somos números. Somos palabra. Nosotros. Juntos. Magia. Y al unirnos no solamente tenemos sentido, sino que contamos una historia, una que suma relojes y aviones, y besos y raspones, y heridas y risas, y huellas que caminan a la par.
Destino. Eso también somos. Esa otra orilla que queremos alcanzar, ese horizonte que se queda firme mientras caminamos para llegar. Porque no importa si dura un minuto o toda una vida, el destino no deja de ser tal sólo porque uno no crea en él. Como la X marcada en el único mapa que tenemos en la mano. Como cuando, una vez abiertos los ojos, se hace imposible volver a cerrarlos.
A veces nos sentimos solos, pero no lo estamos. A veces la vida no nos sonríe, pero me sonreís vos y tiene el mismo resultado. A veces no logramos resolver la ecuación o que nos den bien los cálculos.. Pero cuando eso pasa, revisás la fórmula y volvés a intentarlo. Y cuando nada de eso parezca suficiente consuelo, podés venir a acostarte a mi lado para que te cuente una historia; una que no vas a necesitar pensar demasiado.
Quizás no pueda darte cifras seguras, números redondos ni cálculos exactos. Quizás no sirvo para entender de números tan bien como vos, ni para usar la lógica para ordenarlos.. Pero en las palabras también a veces se encuentran fórmulas perfectas, precisas, inquebrantables; fórmulas que dan un sentido, que acomodan una dirección. Y si en tu mundo de ecuaciones lógicas inalterables pensás que no podemos ser, te invito a que vengas al mío a aprender lo que yo ya sé: Que una mitad más otra son igual a infinito; que aunque las olas den vuelta mi barco, voy a seguir remando hasta vos; que no necesitamos ser perfectos para ser posibles, y que siempre vamos a ser posibles mientras todavía me ames tanto como yo te amo a vos.~


martes, 14 de agosto de 2018

Hogar

Yo creo que acá siempre vas a tener un lugar. Para cuando te sientas perdido, o necesites refugiarte del mundo, o para cuando me quieras reencontrar. Yo creo que te lo ganaste, que es tuyo y de nadie más, aunque pase el tiempo, aunque nos sigamos distanciando. Yo creo que ese lugar va a estar para cuando lo requieras, como un salvavidas, como un escape de lo que sea que necesites escapar.
Y creo que no importaría para qué vengas, en ese instante sólo alcanzaría con que lo hicieras. La cerradura está sin llave y sé que sabes que lo digo de verdad. No importa cuánto me haga la fuerte, si te acercás mis brazos van a estar abiertos, el té caliente va a estar sobre la mesa y vos vas a encontrar de por vida un hogar.
Quizás algún que otro día cambie de opinión, trabe la cerradura y me convenza a mi misma de que mis brazos no te extrañan, de que el té se enfrió, de que ya no existe ese rincón en mi que llevaba tu nombre y te esperaba vacío. Quizás intente reprimir mis emociones, asesinar mis sentimientos, pero no me creas. Te lo digo porque me conozco, porque te conozco; porque sos debilidad y yo con vos soy frágil, y voy a seguir sintiendo todo eso que busque ocultar.
Yo creo que acá siempre vas a tener un lugar. Vos tocá la puerta y yo te voy a recibir. No me escuches cuando, sobria, diga que no lo haría, porque tu amor es adicción y puede emborracharme otra vez solamente con verte. Y no importa cuánto jure no volver a caer, sos el vicio al que siempre volvería, porque cuando estés acá, lo sé bien, todo el dolor de tu ausencia ya no me va a importar. Voy a mirarte y a volver a sentir que siempre fuiste vos, y que a nadie le hace mal un poco de alcohol. Y creo que no me cansaría ni me saciaría, porque una parte de mi te va a extrañar cada vez que no estás.
Tal vez sea esa misma parte la que te recibiría en cualquier momento.. Así que vos tocá la puerta, que del otro lado vas a encontrar siempre una respuesta. Aunque a veces te mienta, aunque a veces me mienta, en contra de mi misma, a favor tuyo; o a favor de la sonrisa que me provocás cuando estás acá, a favor de mi, a favor de la mujer que supiste despertar. Volver a verte es volver a verme así, y no sabes lo enamorada que me hacés sentir de mi.
Vení, volvé cuando lo necesites, cuando quieras. Te espero acá, en donde siempre hacés falta, en donde hay abrazos y sonrisas que te aguardan, y sobra calor para abrigarte del frío que a veces sentís que nunca se va. Tu lugar, tu rincón, tu hogar.~


viernes, 10 de agosto de 2018

De Mi Lado De La Pared

Tengo tantas cosas para decirte.. Pero reconozco lo inútil que sería expresarlas. Sería igual que gritar frente a una pared y golpearla con fuerza esperando lograr alguna grieta; no para dañarla, sino para ver que es corruptible, que se puede llegar a ella, y al final no poder. Y en el proceso me lastimaría a mi. Mis manos sangrarían, y vos seguirías ahí, impasible, como esa pared. Los golpes los esquivarías, mis palabras apenas si te causarían sorpresa. No te reconocerías en nada de lo que estoy sintiendo y yo sufriría el doble al verte ajeno a lo que me pasa solamente a mi.
Ya sé que ésto no es mutuo, lo sé desde hace más tiempo que nadie, y es por eso que no tiene sentido expresarte algo y mirar tu reacción distante, sufrir el frío de tu razonamiento, quedarme para que tu indiferencia siga clavándose en lo más profundo de mi exceso de interés. No quiero leer tu contestación y que me hiera tu neutralidad, tu tranquilidad, tu apatía. No quiero ver que no me querés más allá de la lógica y tus dudas. ¿Para qué, si ya lo sé? No quiero reabrir esa herida y confirmar que ésto que me pasa siempre fue sólo mío, que jamás llegaría a mover tu corazón ni golpeándote donde más te duele, cuando vos podés como si nada destruir el mío, que es sensible hasta a tus susurros.
Entonces abandono mis ganas de exponer mis sentimientos, de poner mi corazón sobre la mesa y mostrarte lo mucho que todo lo que decís y hacés me afecta, los sueños que tenía sobre un futuro que nos encontrase juntos, lo que me cuesta saber que me quedé con un montón de recuerdos que el tiempo va a empezar a llenar de polvo y a borrar despacio mientras yo los sigo abrazando. Dejo de pensar en hablarte mientras miro los cicatrices viejas en mis manos, porque sé que no podrías entenderme, porque nadie puede comprender con su mente racional lo que siente el corazón de otra persona, de forma irracional. Me rindo y escribo esta carta absurda que nunca voy a mandar, que va a llegar al alma de muchos pero no a la tuya; este intento de descargo que un poquito ayuda, o al menos no me lastima como lo haría mandártela y verla rebotar contra una pared, esa pared que me separa de tus sentimientos, porque ya sé lo que sentís y sé que no es suficiente para hacer que apuestes por mi.
Me doy por vencida a la idea de mostrarte todo lo que me generás, para que no pienses que estoy loca, y a la vez soy consciente de que no lo pensás, de que ya no pensás nada, de que ya no querés pensar en mi. Que no tenés idea de lo que lucho para ya no tenerte presente, y que tal vez sea mejor así. Que no me querías tanto como decías y que no te puedo culpar por eso, pero sí por haberme hecho creer por un rato que sí. Renuncio a la idea de escribirte esta carta, y en su lugar me la escribo a mi. Voy a salvaguardar a mi corazón, que ya sabe y ya aceptó que de nuevo se quedó queriendo solo; no hace falta repetirle lo que sucede al que ya lo asumió.
Tal vez algún día relea esta carta y me ría de todo lo que sentía; tal vez para entonces ya seas ese pasado que se cubrió de polvo y ya haya entendido por qué no pudimos ser. Tal vez no pueda entender por qué me doliste tanto, porque mis sentimientos ya estén apagados y fríos, y es que nadie podría comprender con su mente racional lo que sintió alguna vez un corazón, de forma irracional. Quizás en ese momento ya esté siendo al fin un poco feliz.
Pero por ahora sigo escribiendo todo eso que ya no quiero guardarme más adentro y voy dejándolo en este cajón imaginario, lejos tuyo. Después de todo, dolería más saber que me leés y que entendés lo que siento, lo que te cuento, pero que no lo podés sentir. Dolería más tirar mis escritos al piso, subirme a un avión que me lleve a tu lado y tratar de desahogarme frente a tus ojos, que me leen pero no me pueden ver, que me sonríen a lo lejos, desde el otro lado de la pared.~ 
-¿Qué sentís?- me preguntaron. Intenté encontrar las palabras justas para responder, pero no pude, así que recurrí a lo que más se le acercaba: una metáfora.
- Es como si me estuviera ahogando. A mis costados no hay nada a lo que aferrarme, sólo agua. Busco desesperada algún indicio de que algo va a cambiar, pero no encuentro nada. Me desespero y mi miedo empeora todo aún más. La sensación es ésa, de que estoy perdiendo fuerzas y hay ningún escape posible a la vista, un objeto al cuál aferrarme, una orilla a la cuál nadar. De pronto escucho esas voces, que me dicen que todo va a estar bien, pero desde lejos. Yo soy la que está en el medio de la nada, yo soy la que está luchando contra todo pronóstico, aún sabiendo que no tengo chances de ganar-.
Así se siente la depresión, sólo que no hay agua. No sabés qué es lo que te hunde, solamente que hagas lo que hagas cada vez estás más inmerso en ese mar ficticio que te deja exhausto pero todavía con vida, sin nada más que hacer que intentar no dejarte ir del todo, aunque la idea parezca tentadora de vez en cuando.
Y el resto te dice que avances de una vez por todas, que no le des importancia, que no es para tanto, porque no entienden. No entienden que no es tristeza. Es el desgano absoluto que te genera saber que las cosas nunca cambian, que las personas nunca cambian.
Entonces te decís "basta, hasta acá llegué", y te quedás dormido con los ojos húmedos. Y las siguientes noches también te quedás dormido. Pero a la mañana siguiente siempre te levantás y, para tu sorpresa, seguís ahí, con el cuello bajo el agua pero la cabeza afuera. Respirás, todavía respirás; aún con el pánico constante de terminar de hundirte en cualquier momento. La depresión te ahoga, pero no te mata. Aún estás vivo, pero.. ¿qué clase de vida es la que estás viviendo?
"Es como si me estuviera ahogando", pero no me ahogué. Y la salida es aún más difícil de explicar que todo lo demás. Porque un día te encontrás afuera de ese mar y de repente sos vos el de los consejos automáticos que no ayudan. Un día sos vos el que le grita a otro que se está ahogando en su propia depresión "vas a estar bien!", y ése otro no te cree. No te cree hasta que se salva, hasta que las olas de alguna manera lo arrastran hasta la orilla, hasta que encuentra algún salvavidas, hasta que el agua aminora y se vuelve menos honda, y siente un poco de calma otra vez. No hay explicación y quizás eso sea lo más raro de todo ésto. Quizás me salvé flotando todos estos días, incluso ésos en los que me parecía una buena idea dejar los pies quietos porque me ganaba el cansancio. Quizás fui fuerte sólo por sobrevivir, sólo por querer seguir firme frente a una vida que me estaba pidiendo a gritos que la deje ir. Tal vez cada día en el que, totalmente agotada, seguí respirando, al final contó y valió la pena. Por ahí no importa tanto cuán difícil sea que algo se acomode, tenemos que sujetarnos a esa mínima posibilidad como si fuera lo único que nos mantiene vivos estando perdidos en el medio del mar.
Hoy creo que en el fondo siempre supe que esas voces que me repetían "todo va a estar a bien" tenían razón. Hoy creo que esa mínima esperanza a la cual me abracé fue lo que hizo que ya no tuviera miedo de ningún océano que me amenace mientras a la vez me mantenga con vida. Porque en estar vivos está la oportunidad.
Estar vivos es lo que te demuestra que, no importa cuán imposible parezca, podés salir, podés seguir, podés volver a vivir.~



Credulidad

 
Y estoy aprendiendo a aceptar, contra mi corazón y su credulidad, que así es como se me dan las cosas. Una, dos, tres, todas las veces. Que acá es dónde estoy y ésta es la clase de amor que hoy en día puedo recibir, y nada más. Que la gente es temporal y lo sé desde un principio. Que las bienvenidas tienen fecha de vencimiento, que sé antes de abrir el libro cuál va a ser el final, que conozco a personas que por alguna razón no pueden tener destino de permanencia, que todo parece un deja vú, que nadie nunca se queda. Y estoy aprendiendo a entenderlo, a no creer que tiene que ver conmigo, que es algo que a mi me falta, o que siempre va a pasarme igual. Estoy aprendiendo a pensar que es ahora, que mañana no se sabe, que hoy en día me toca vivir estas experiencias, a mirar rostros que quizás nunca más voy a poder mirar. Y las tomo, aunque mañana van a dolerme, porque no aprendí jamás a ser cobarde. Pero al final de todo siempre sufro, porque donde pongo el cuerpo pongo el alma, y porque mi corazón hace de cada lugar su hogar. Entonces salgo sonriente, pero incompleta, o distinta, porque dejé alguna parte mía atrás. Es que no sé no involucrarme, aunque me entere desde el vamos que no tengo que hacerlo, que cada persona que conozco es tan sólo una estrella fugaz.
Y al final de todo, sigo siendo la misma adolescente idealista y soñadora que cree en imposibles; al final de todo, por más que vi las señales rojas, vuelvo a fallar en tomar precauciones. Porque así no sé vivir. Estoy llena de heridas, me duelen todas las personas que no pudieron ser, me duele pensar que ninguna tal vez va a poder ser jamás. Que es algo que yo tengo lo que hace que nada nunca fluya, que no pueda ser, que no funcione, que siempre tenga que salir mal. Entonces tengo ansiedad al futuro, y tengo miedo, miedo de que todo lo que toco se vuelva temporal.
Y estoy aprendiendo a aceptar, contra mi corazón y su credulidad, que por alguna razón todo es como es y no de otra forma, y que quizás, algún día, cambie al fin mi suerte y todas estas bienvenidas, que son despedidas en simultáneo, cobren por fin sentido.~

miércoles, 8 de agosto de 2018

Te diría que te voy a besar los miedos, pero es mentira. Yo no quiero besar tus miedos, yo quiero ayudarte a perderlos y a deshacerte de cada uno de ellos para siempre, porque quiero que sepan que el hombre que amo se merece todo mi respeto. Pero ellos no, a quienes te hirieron y te convencieron de que tus dudas eran más grandes que vos no quiero tratarlos con dulzura, porque te están destruyendo.
Te diría que brillás hasta con el alma rota, pero es mentira. El alma rota te daña, te desintegra, y con el alma rota no sos lo irresistiblemente lindo que te veo ser cuando creés en vos y en lo que tratás de alcanzar, cuando tus inseguridades no te logran opacar, cuando no las escuchás porque te estás escuchando. El alma rota no te hace justicia, te apaga la mirada, te vuelve alguien triste, y yo quiero que dejes de esconderte detrás de heridas que ya es hora de cicatrizar.
Te diría que ahora somos dos en contra de todas tus debilidades y de todos tus fantasmas, pero es mentira. Porque vos te pertenecés y yo quiero acompañarte. Porque no me necesitás a mi para ganar,  no necesitás a nadie, y porque quiero que sanes tanto que entiendas de una vez por todas que tenerte a vos mismo es y será más que suficiente. No quiero robarte protagonismo en una lucha que es tuya, quiero que salgas adelante mientras yo te aliento, que me mires y recuerdes que la fuerza está en vos.
Te diría que te amo por todo lo que tuviste que atravesar, pero es mentira. Yo te amo por tu esencia, por todo eso que el mundo se empeñó en dañar pero sigue intacto dentro tuyo. No sos más nada por haber sufrido, sólo sos una persona fuerte que ya sobrevivió bastante y que se merece empezar a vivir de verdad.
Te diría tantas cosas que quizás te harían sonreír un poco, pero te voy a ser totalmente sincera: Yo no quiero romantizar tus demonios, yo quiero que entiendas que no tenés que vivir más en un infierno porque el infierno no es lindo, y porque ser parte de él no es digno de admiración. Yo no quiero romantizar tus demonios, yo quiero que comprendas que todo lo que necesitás para que desaparezcan, es decidir que vas a dejarlos de soportar; es silenciar todas las voces de dentro y de fuera, y cerrarles la puerta con una sonrisa mientras te miro caminar hacia acá.~


Despedirse

Voy a salir con personas sin tener interés alguno en hacerlo y voy a quedarme en mi casa cuando, como siempre, descubra que no funciona. Voy a fingir que estoy bien aunque me esté muriendo por dentro y, cuando finalmente me canse de mentir, voy a llorar frente a cualquiera y en cualquier lado. Voy refugiarme en la música, en el estudio, en el ejercicio y en el alcohol, y quizás hasta en alguna otra cama, aunque sepa desde el vamos que no tengo escapatoria. Voy a forzarme a olvidarte y me voy a enojar, me voy a enojar por luchar contra lo inevitable: que estás en mi mente y vas a seguir ahí.
Vas a estar cuando piense y repiense en cada cosa que me dijiste que sentías y en cuándo dejaron de ser verdad. Vas a estar cuando haga el recuento de todas las culpas que me eché sin que fueran mías, y las que quise creer que eran tuyas aunque nunca te pertenecieron (si te hace sentir mejor, podés culparme a mi por todo). Vas a estar cuando repase cada cosa que hice o dije que pudo haber estado errada y en todas las justificaciones que enlisté de memoria para tratar de entender y de aceptar que ya no estás. Vas a estar a las 3 am de un miércoles cuando intente dormir y no pueda, y a las 5 am un sábado cuando habiendo ido a bailar esté volviendo a mi casa sin haber podido dejar ni un minuto de buscar tu cara entre la muchedumbre, aún sabiendo que no ibas a estar ahí. Y también vas a estar a las 2 pm de los lunes cuando salga de trabajar y al volver en el colectivo me de un vuelco el corazón al mirar por la ventanilla a alguien parecido a vos que casualmente iba por la calle.
Todo me va a recordar a vos. Esa película que vimos juntos en el cine y ahora ya la pasan en televisión, tu nombre en otra gente, esa canción que pareciera escrita por mi con todas las cosas que nunca te dije, el lugar al que fuimos hace un tiempo y también ése otro al que me hubiera gustado ir con vos. Y por todo voy a querer correr de vuelta a tus brazos. Te voy a querer contar antes que a todo el mundo cosas que ya no te importan, y cuando esté contenta o triste vas a seguir siendo ese abrazo que necesitaría recibir, y cuando diga que me siento sola va a significar en realidad que me falta alguien, ese alguien que hace que todas las demás personas tengan gusto a soledad.
Me voy a cansar. Voy a sentir que estoy irreparablemente rota, que hay algo mal en mi, que jamás voy a poder olvidarte, que quizás siempre te extrañe de más y nunca de menos, y que estoy destinada a que este vacío me llene todo el tiempo. Voy a preguntarme por dentro quién carajo fue el que dijo que "todas las personas se superan", porque la vida va a seguir su curso, pero mi amor va a permanecer intacto, estancado en un pasado cada vez más lejano del que no me voy a querer mover. Van a pasar los días, las semanas y los meses, y va a parecerme casi irreal seguir pensando tanto en alguien que ya no está; entonces lo voy a vivir como un duelo, uno de alguien irremplazable y especial, que sigue vivo y que está viviendo perfectamente bien sin mi. Me va a dar verguenza admitírselo a mis amigos, tener que decir en voz alta que seguís siendo vos, aún después de tanto, y entonces me lo voy a terminar guardando para mi.
Y un día cualquiera, mientras esté ocupada haciendo algunas cosas, voy a pensar casualmente en vos. Voy a darme cuenta de que hacía rato que no pasabas por mi cabeza, que ya no me duele tanto recordarte y que ése vacío que habías dejado ya no me impide respirar. Voy a acordarme de todo lo que atravesé para olvidarte y a darme cuenta de que tenía que ser justo así, porque en ese proceso terminé aprendiendo que no te había perdido a vos -porque a las personas no se las pierde si no se las tiene primero- sino a mi misma, y que por fin me volví a encontrar. Entonces me voy a grabar a fuego esta enseñanza: que el hecho de que aún siga doliendo no significa que no esté también sanando, aunque no sea capáz de verlo todavía.

Pero aunque ése día no sea hoy, ni mañana, y aunque quizás se me vaya la vida entera esperando a que llegue, me voy tranquila. Me voy tranquila porque sé que de verdad te intenté. Me voy tranquila porque nunca dejé que nadie me convenciera de que era imposible o de que no valía la pena, ni siquiera vos. Me voy tranquila porque mis manos nunca te soltaron y mis ojos nunca dejaron de buscarte, y porque caminé sin parar siguiendo tus pasos, sin desviarme del camino, rezando para volverte a encontrar, incluso cuando parecía que todo lo que vos hacías era irte y dejarme atrás. Me voy tranquila porque ahora vas a estar mejor, porque aunque sos el amor de mi vida yo para vos nunca fui más que un manojo de dudas que por fin no te van a molestar más, y es preferible irme mientras todavía estoy a tiempo de hacerte algún bien. Me voy tranquila porque aunque sé que fallé en muchísimas cosas y que me faltaron muchas promesas por cumplir, fui leal a mi corazón y te entregué cada sentimiento lindo que había en él para vos. Me voy tranquila porque aunque no haya sido perfecta ni mucho menos lo que necesitabas, te amé con todas mis fuerzas y te lo mostré tanto como pude, tanto como vos me dejaste.
Me voy y me voy tranquila, aunque lo que quería era quedarme y en vez de estar tranquila, quería ser feliz.~

Hikari E -English Acoustic- (Miwa)~

domingo, 5 de agosto de 2018


Voy a contarte sobre un reencuentro que todavía no sucedió y que probablemente jamás lo haga, pero del que necesito escribir para calmar mi tristeza, esa tristeza que me ahoga cuando pienso en que ya no voy a volver a verte nunca más.
Va a ser Octubre y tus ojos se van a tropezar, igual que los míos, en un enorme cielo azul; los recuerdos nos van a invadir y la emoción se nos va a notar en la mirada, y sin decir nada, vamos a sonreír, los dos. ¿Qué puede haber más lindo que ser recíprocos a una sonrisa sincera? Vamos a abrazar esos recuerdos por unos segundos, pero yo los voy a sentir eternos porque mi corazón se va a detener en ellos, y en mi imaginación el mundo va a dejar de girar tan sólo por un ratito para vernos todavía ahí, agarrados de la mano. Y voy a pensar en que me parece casi falso que, después de tanto soñarte, te hayas hecho realidad; que todos los pensamientos que te dediqué alguna vez se materializaron y que un día fuiste presencia. Y entonces, voy a abrazar aún más fuerte esos recuerdos, intentando que al menos ahí el reloj se congele, donde fuimos vos y yo, donde por fin estábamos sonriendo.
En ese reencuentro imaginario, vamos a compartir un par de días que se van a sentir mágicos, te voy a tener al lado y esta vez voy a procurar no quedarme con nada guardado. Entonces me voy a armar de valor y voy a decirte todo. Que en estos años no dejé de pensarte, que a veces me daba por vencida pero inevitablemente siempre te volvía a esperar, que nunca me atreví a renunciarte porque siempre te pensé una historia sin final, que te dediqué montones de escritos que leyeron muchísimas personas que después me confesaban nunca haber sentido algo tan fuerte por nadie y entonces me creían bendecida por haber conocido ese tipo de amor con el que ellos también soñaban desde hacía demasiado tiempo. Y también que cada 20 de junio me permitía soñar con volverte a encontrar, mientras que en algún que otro escrito fantaseaba con que ese dia iba a haber sol, o hablaba de casualidades que no existen y te llamaba estrella fugáz. Te puse tantos apodos, tantos sobrenombres, te comparé con cosas tan lindas y tantas metáforas llevaron implícitas tu nombre..
Ése día te voy a contar que tu amor siempre me inspiró y que llegué a desearte tan fuerte que por eso, aunque no durara más que instantes distantes entre sí, te volviste realidad.
Este reencuentro nunca sucedió y probablemente jamás lo haga, pero alguien me preguntó hoy si alguna vez sueño con cosas imposibles, y entonces acá estoy, soñando; porque ése debería ser el motor de la esperanza, la batería de la alegría, el detrás de escena de cada milagro. Todo debe surgir de un sueño, de una idea minúscula, que probablemente resulte absurda para la mayoría mientras que para nosotros tiene todo el sentido del mundo. Y sé que a lo mejor llevo mucho tiempo lastimándome por guardar adentro toda esta ilusión. Sé que ahora toca afrontar al destino, seguir sola por otro camino y olvidarme de vos. Sé que escribir sobre eso a veces me genera una cuota de fé que dura un momento y después no hace más que seguirnos hiriendo y que tal vez es hora de entender que las oportunidades ya se acabaron, que la historia ya se terminó, pero es mi corazón el que te sigue teniendo presente y me dicta estas palabras. Y me dice que sueñe en grande, que te haga poesía, y que imagine un reencuentro que probablemente nunca suceda, porque al verdadero amor no le importan las razones por las cuáles no, y entonces se aferra a la única razón por la que quizás, algún día, sí: que desde este lado se te extraña tanto que no queda espacio para guardar tanto amor, y entonces, entre cuento y cuento, palabra a palabra, aunque no te llegue, te lo regalo a vos.~

Te Vas A Acordar


Sé que te vas a acordar de ese Octubre en el que todo parecía estar destinado a salirte mal. Sé que te vas a acordar de que esperabas, a partir de ahí, que todo el mundo se fuera. Sé que te vas a acordar que yo me quedé.
Sé que te vas a acordar de esas noches de Diciembre, calurosas y con ese lindo vientito fresco. Y también te vas a acordar del sonido de mi risa, de mi forma de amar.
Sé que te vas a acordar de esos días de Marzo en la costa, y te vas a acordar de la discusión que tuvimos. Ojalá te acuerdes también de los besos que nos dimos después.
Sé que te vas a acordar de este frío de Agosto, de la primavera que parece no llegar más y acortar esta distancia. Ojalá también te acuerdes de las tardes cálidas que vivimos en invierno.
Ojalá te acuerdes del amor que no supimos dar antes de que todo se volviera distinto, antes de que se llenara de polvo, antes de pensar que había diferencias insalvables y que ya no tenía solución. Ese amor de antes de que 'dar todo' no nos alcanzara.
Sé que te vas a acordar de mi. Tal vez muy de vez en cuando, pero eso me alcanza para sonreír. Ojalá te acuerdes de lo bueno y ojalá eso siempre tenga más peso, aunque sé que si hubiera sido así hoy estaríamos recordando juntos, sonriéndole a un pasado que nos encontró felices, viviendo un presente todavía mejor.
Sé que te vas a acordar de que ahora voy a dormir todas las noches sola, sin siquiera un pensamiento dedicado a mi. Sé que vas a saber que te sigo soñando, que todavía no voy a despertar a la realidad. Ojalá te acuerdes, aunque sea un instante, un momento, un suspiro. Ojalá te acuerdes de que en algún momento nos fuimos suficientes, aunque al final hayamos decidido dejarnos de alcanzar y empezar a hacernos falta.~

Sayonara Solitia (Saeko Chiba)~