lunes, 12 de noviembre de 2018

Desencuentro

Y quizás si unos minutos antes, si unos minutos después, quizás sin eso, sin lo otro, tal vez agregando, sacando, por ahí disminuyendo, aumentando, sin esa noticia, esa sorpresa, ese tropiezo, sin ese infortunio, o simplemente con una dosis más de suerte.
Pero no.

Vos te das la vuelta cuando yo estoy, yo me canso cuando vos seguís, vos no podés cuando yo puedo, yo no puedo cuando vos sí, cuando acá hace frío vos sentís calor, cuando todo pareciera estar por funcionar algo se desvía del camino, se dobla, se tuerce, y nos arroja de nuevo a la distancia que pareciera que no se acorta.

Desencuentro.
No nos coincide nada, excepto las ganas.

Casi, a punto, por poco, cerca... Pero no.
Y aun así todavía, si te soy sincera, espero. Espero algún día poder contar nuestra historia y que no le siga ningún ''pero''; que algún día nos riamos, mientras nos miramos a los ojos, de todas las veces que no tuvo que ser para que al fin sí sea.

Tal vez todos estos desencuentros no signifiquen más que un ''Ahora no, pero...'', y ese ''pero'' tiene entonces un sabor diferente, ¿no?.
De ese ''pero'' vivo sosteniendo toda la esperanza que (nos) tengo. Es ese ''pero'' el que me hace pensar que a veces los desencuentros no son más que una forma en la que nuestros destinos se organizan para darle un nudo a una historia que ya tiene el desenlace escrito.

Y ese desenlace, para mi, no es fue ése, ni aquel, ni el otro, ni el que quizás vaya a venir. Ese desenlace, para mi, va a ser feliz. Y te incluye, siempre.~


Abuelo

 

 “Cuando todos los astros se apaguen en el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía.”
-Jose Ángel Buesa-.


Los astrónomos estiman que el universo observable tiene más de 100 billones de galaxias. Nadie sabe realmente qué tan grande es, porque no podemos ver sus límites; no sabemos siquiera si tiene uno. Se puede ver solamente hacia fuera, a una distancia de aproximadamente 14 billones de años luz, desde la Tierra. Pero estas son todas cosas que encontré, de personas que saben más que yo, de siglos de investigación que apuntan a darnos cuenta lo diminutos que somos en un universo que, según lo que leí, está cambiando y se hace inclusive más grande con el tiempo.
En realidad lo que estaba buscando es otra cosa, y sobre eso que buscaba encontré un aproximado: se dice que nuestra Vía Láctea alberga cerca de 300 mil millones de estrellas. Debe ser un numero redondeado, y no sé qué método usarán para contarlas, pero a mi me suena a una inmensidad incalculable, aunque lo mío no son los números. ¿Viste, abue, lo diminutos que somos? En Google pone que hay 7 mil millones de personas en la Tierra. Y vos hoy ya no estás, o no estás en forma corpórea, y a mi ninguna de esas 7 mil millones de personas me podría arrancar este dolor de tu ausencia. ¿Viste que te decía que éramos diminutos? Debemos ser enormes también, todo al mismo tiempo, porque debe significar algo el que todos seamos tan particularmente distintos, al punto de que cuando una persona se va, cuando alguien fallece, nadie jamás puede cubrir esa ausencia.
Entonces esta noche te estoy escribiendo esta especie de carta que jamás vas a leer, llena de datos que hasta ayer quizás leí mil veces sin ponerme a reflexionar en lo absoluto, pero hoy me sostengo de pie por ellos. Es que leí que hay cerca de 300 mil millones de estrellas, y hoy yo pienso que hay una más. Éste no es un dato del cual tenga pruebas, y ciertamente no podría escribir una tesis sobre el tema, pero no tengo tampoco ninguna duda. Si vos hoy no estás en la Tierra, debes estar en el cielo. Si vos hoy no iluminás mis ojos al verte, debes estar iluminando el planeta entero; porque, seamos sinceros, él no se permitiría perderte. Es que, entre 7 mil millones de personas, te lo aseguro, vos no eras una más, y todavía no encuentro ninguna explicación racional de por qué carajo entonces serías ahora una menos. Pero a la muerte nadie la entiende.. Nos aferramos a ideas, sueños, datos astronómicos, o esperanzas, y mi esperanza es que estés, en algún lado, de alguna forma, en algún rincón, en una planta, en un pájaro, en una estrella, o al lado mío, leyendo todo ésto que divago mientras te pienso y te sonrío.
Todavía me resulta difícil acostumbrarme a que ya no estás; no sé cómo podría alguna vez acostumbrarme a la idea de que tus brazos no me van a volver a abrazar, o asumir que si el teléfono suena temprano la mañana de mi cumpleaños ya, mientras a mi corazón le toque seguir latiendo, no vas a ser vos. Quizás no haya ninguna manera. Supongo que más que acostumbrarnos, vamos comprendiendo, más no aceptando; porque cuando uno realmente ama, no existe tal cosa como aceptar esa separación permanente, y entonces buscamos aferrarnos a la esperanza de que ese lazo tan sólo pasó a un plano distinto pero permanece intacto. Cualquier astrónomo se reiría de mí, pero cuando el corazón necesita certezas se las tenemos que dar. Y no me importa que lo que diga no esté científicamente probado; con creerlo yo es suficiente, eso me ayuda a dormir en un mundo que se siente más vacío y más frío desde que mis ojos no te ven. Quiero creer que vos estás, quiero convencerme de que no te fuiste. Yo quiero, con todas mis fuerzas, pensar que te voy a volver a ver; en forma de plantas, de pájaros o de estrellas... No soy astrónoma y no tengo comprobado lo que estoy diciendo, pero tampoco lo necesito. Te amo tanto que si vos no estás en una estrella, este mundo se hubiera apagado para siempre; y como sigo acá y el mundo sigue girando, sé que eso significa que el universo no te pudo haber perdido. Porque con tu luz mantenías vivo mi mundo y aún hoy lo seguís haciendo.~


martes, 23 de octubre de 2018

Pensar Mejor

Vivimos toda nuestra vida escuchándonos, constantemente. Escuchamos absolutamente todos nuestros miedos, nuestras críticas, nuestras preocupaciones. Si tu cabeza está en blanco y negro, tu vida va a seguir el mismo camino. A veces lo olvidamos, a veces delegamos esa culpa en otras personas. Creemos que estamos mal por lo que dijo A, por lo que hizo B, o por cómo nos trató C, y casi sin darnos cuenta nos eximimos de responsabilidad. O no sabemos por qué estamos tristes, o no sabemos por qué hay temporadas en que nada positivo parece llegar a nosotros. Tus pensamientos crean tu realidad. No se puede vivir transmitiendo energía negativa y esperar recibir de afuera lo que no generamos desde adentro. Seguramente estés pensando y te sorprenda la cantidad de pensamientos con los que te intoxicás. Seguramente te des cuenta que el 90% de tu tiempo emitís una frecuencia interna que tiende a ser pesimista.
No podemos dejar de pensar, porque es lo que hacemos, todo el tiempo. Pero sí podemos cambiar la forma en que lo hacemos. Intentá disuadir cada pensamiento negativo que te quiera invadir. Intentá dejar de entristecerte por cosas que no pasaron y quizás jamás lo hagan, ni por aquellas que deseás con tantas ganas que pasen y aún no se cumplieron -pero pueden hacerlo-. Intentá dejar de imaginarte siempre los peores escenarios, aunque después termines teniendo razón. ¿Hace falta sufrirlos de antemano? Distraete con cualquier cosa en vez de perder tiempo pensándote en situaciones que te duelen, te enojan o te avergüenzan. No pensés cosas malas; esquivalas como puedas, constantemente. Y un día te vas a dar cuenta que casi nunca es lo que te sucede sino lo que pensás que te sucede. Y un día te vas a acostumbrar a no autoboicotearte cada plan, meta o sueño, a no sabotearte vos mismo por esperar siempre lo peor. Y un día vas a entender que vivís la mayor parte de tu vida en tu cabeza, y que podés y tenés que asegurarte que sea un lindo lugar en el que vivir.~

[Escribí ésto pensando en la mamografía que tengo que hacerme pronto, por un pequeño nódulo que me encontraron en uno de los pechos, y en el miedo paralizante que me genera el pensar al respecto.. Espero que le sirva a alguien que también esté atravesando alguna situación difícil y que esté encontrando aún más duro mantenerse positivo al respecto. ¡Mucha fuerza! 🙏]

[Decime si hay algo más triste que extrañar a quien está extrañando a alguien más..]
 

Si Se Trata De Vos

Con vos mis esperanzas se elevan y se destruyen en cuestión de segundos, pero, aún lastimadas por el golpe, siguen existiendo en alguna parte de mi. Esperan un indicio de que tienen permitido volver a emocionarse, y cuando lo hacen sólo espero que sea por un poco más de tiempo esta vez. 
Me hacés desearte con una ilusión que no es adulta, y quizás yo tampoco lo sea nunca cuando se trata de vos. Te espero con una paciencia que jamás se rinde, y quizás yo tampoco lo haga cuando se trata de los dos. 
Y con cada mínimo detalle tuyo mi corazón sonríe, y con cada decepción se agrieta y llora, porque todavía no conozco grises si de lo que causás se trata, y porque ya me acostumbré a sentirte más que a nadie y a no pelear contra mi misma para cambiar esa realidad. 
Tal vez tu nombre siempre provoque en mi tormentas, terremotos, temporales; tal vez nunca voy a sentir indiferencia hacia nada que provenga de vos. Es que con tan sólo acercarte un poco podés hacerme temblar, y sabes a la perfección que soy frágil a tu tacto. 
A veces me duele saberme rehén de lo que decidas hacer, y cuándo, y cómo, porque una parte mía ya no es mía; pero aprendí que luchar contra la marea es en vano y agota, porque hay gente a la que no se quiere de ninguna otra forma que no sea con locura, con ganas, y yo ya no puedo hacer nada para adormecer mis sentimientos y volver a quererte como quiero a toda la gente que no son vos. 
Sos mi debilidad y también mi fortaleza, porque sabés hacerme sentir vulnerable y diminuta, pero de vez en cuándo, cuando la suerte está a mi favor, tu dulzura me hace sentir indestructible. Y entre esos dos extremos tan opuestos que sólo vos lográs generarme, está la definición de amor en la que más creo.~


El Día Que Me Sucedas De Nuevo

Voy a sonreír más de la cuenta al despertarme, y a lo largo de la mañana voy a mirar un millón de veces el reloj. Me voy a bañar y a encremar cada parte del cuerpo, prestando especial atención, mientras escucho todas esas canciones que mantienen despierta mi ilusión en tu ausencia, y mientras me maquillo más lento de lo habitual frente al espejo, voy a estar pensando en el destino que una vez más nos escuchó. Voy a estar preparada demasiado temprano, y a reflexionar sobre el tiempo, que también se toma su tiempo en pasar, y entonces voy a salir antes de lo planeado y a caminar despacio para llegar a la hora que acordamos (pero voy a terminar llegando antes igual). Voy a sentir cómo mi estómago me pasa factura de todos mis nervios y a reírme porque la espera interminable se volvió cuestión de segundos que nos separan del reencuentro, y de ese abrazo del que se estuvo sosteniendo toda mi fé. Me voy a quedar sentada aguardándote, intentando no mirar para todos lados con la ansiedad a flor de piel, hasta que al fin llegues. Y todos esos nervios a los que suelen llamar mariposas se van a transformar en calma, porque mi alma va a sanar: Ya estás ahí, me estás sucediendo de nuevo y estamos a punto de hacernos realidad una vez más.
Cuando me acerque voy a sonreir más que al despertarme y cuando tus brazos me rodeen, recién en ese momento me voy a convencer de que no es otro sueño (excepto vos, vos sí sos mi sueño). Te voy a acariciar, a besar, a abrazar, a mirar y a querer todo lo que pueda mientras coincidamos, sin desperdiciar ni un latido, y a exprimir cada instante y cada sensación como solo nosotros sabemos hacer.
El día que me sucedas de nuevo, el día en que toda esta ansiedad se convierta en la paz inmensa que me da siempre el sabernos enfrente, voy a sonreír más de la cuenta y a olvidarme de mirar el reloj. Cuando por fin me sucedas otra vez, y aunque no te puedas quedar, voy a seguir siendo la que vive aguardando esos días en que nuestra historia se sigue escribiendo; todos los días, menos uno. Y ese día, mi esperanza -por un ratito- te va a dejar de esperar.~


sábado, 20 de octubre de 2018

Elegido

Tengo elegido el viaje.
Tengo elegida mi mejor sonrisa.
Y tu mejor bienvenida.
Y tu peor despedida.

Tengo elegida esa calle.
Tengo elegidas mis ganas.
Y tu mejor certeza.
Y tus peores dudas.

Tengo elegida tu mano.
Tengo elegida mi ilusión.
Y tu mejor respuesta.
Y tu peor solución.

Tengo elegido tu abrazo.
Tengo elegida cada parte de tu cuerpo.
Y tu caricia más suave.
Y tu saludo más seco.

Tengo elegida la frase.
Tengo elegida esa canción
Y nuestra mejor foto.
Y nuestra peor conversación.

Te tengo elegido.
A vos. A tu todo.
Y a nuestra vida.

Sólo falta que quieras llegar.