sábado, 9 de junio de 2018

Y fuiste la certeza de que puedo sentirlo todo por alguien, aunque ese alguien no me corresponda, aunque yo no sea una certeza para vos. Fuiste la certeza de que mi corazón funciona, que alguien puede hacerme vibrar, que no me enfrié completamente por dentro. Fuiste la certeza de que no estoy rota ni vacía de emociones, que hay miradas que son tan cálidas que te hacen darte cuenta de que las estuviste buscando toda tu vida en otros lugares. Fuiste la certeza de que los ojos brillan de forma distinta por algunas personas, de que existe la conexión a primera vista, de que puedo ser mejor de lo que jamás soñé ser. Fuiste la certeza de que me quedan muchas cosas por vivir, que existirán personas que sepan despertar en mí cualidades que desconocía.
Entonces, admito que no soy tu certeza, y al mismo tiempo le agradezco al destino por la coincidencia. Es que me hiciste ver, después de tanto frío, que alguien puede hacerme arder con tan sólo una sonrisa. Y aunque ahora los recuerdos me quemen y no pueda olvidarme de tu voz, no cambiaría nada de lo que pasó. Porque cuando al fin deje de extrañarte, ya no voy a conformarme con nada menos que lo que sentí desde la primera vez que te ví. Porque eso es lo que quiero que me provoque alguien, porque eso es lo que no encontré nunca en nadie más mientras sentía que quizás el problema era yo, que no sabía o no quería querer.
Es que a todos les faltaba éso. Éso que vos en un instante podías despertar en mi. Eso que ahora va a ser lo esencial para quedarme, porque ya nunca voy a apostar ninguna carta por algo menos que un sentimiento capáz de sacudir mi mundo así.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario