Y podríamos haber funcionado; ésa es mi única certeza.Podríamos haberle hecho frente al mundo, al resto, a la realidad, y barajar nuestras propias cartas. Podrían haber existido mil formas de que existamos, de que este invierno nos despertara juntos. Podríamos estar tachando fechas para un reencuentro y, con la meta fija de conseguirlo, podríamos ahora estar consiguiéndolo. Cada día de éstos que pasan, podría ser un día menos para volver a escuchar tu voz, y no un día más en el que lentamente la olvido.
Sí, estoy segura. Podríamos haber funcionado y haber materializado todos los planes en los que te pensé al lado mío, haber hecho realidad cada sueño. Y la distancia no hubiera sido nada si nos reíamos de ella, si nos esforzábamos en acortarla cada día, sintiéndonos cerca.
Podríamos haber funcionado; ésa es mi única certeza. Porque lo teníamos todo. Teníamos la conexión que se necesita para que otra mente te seduzca, la piel que se necesita para que otro cuerpo te queme, y puedo jurarle a cualquiera que también teníamos el amor más dulce que se conozca.
Sólo faltó que vos también lo creyeras; y entonces me despierto. Así no existe cercanía, posibilidad o facilidad capáz de unirnos. El problema no eran las mil dificultades, el problema era lo único que nos imposibilitó todo de verdad: faltaba que me elijas, que me eligieras y me lo demostraras. Y me la pasé echándole la culpa a la vida, al tiempo, la suerte y al destino, para no admitírmelo a mi misma.
Para un Nosotros faltabas vos; y ésa es la única certeza que queda.~

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