martes, 4 de septiembre de 2018

Confesión

Hace un tiempo que intento no escribir sólo sobre vos, pero, mi amor, tu nombre es lo primero con lo que quiero rellenar cualquier hoja en blanco. Y cuando no es tu nombre, es lo que me hacés sentir. Y me hacés sentir viva. Me hacés sentir la tranquilidad de quien aprendió que todo sucedió por algo, inclusive el dolor. Porque buscando algo opuesto a lo ya conocido, te encontré a vos. Porque hoy sos mi sueño, mi refugio, mi poesía y todas esas canciones de amor que antes no entendía me suenan a vos. Así que me decís "Te quiero" con la mirada y yo no puedo desconfiarle a tus ojos que me hacen sentir perfecta todo el tiempo, inclusive cuando me cuesta a mi misma quererme y aceptarme  así como soy. ¿Cómo, entonces, no enamorarme todos los días más de vos? Si la recompensa era conocerte, qué importa lo que haya costado, lo que haya dolido, lo que haya llorado. Si cuando te tengo al lado y te miro dormir, me doy cuenta de que lo que siento es puro, que estoy cómoda donde estoy, y que todo sufrimiento se vuelve lejano, como de otra vida, de otro corazón. Me sanás el alma, que aún rota te elige a vos.
Cualquier papel en blanco me genera ganas de escribir tu nombre, de empezar una historia que no termine más que en risas y besos y puntos seguidos. Te quiero para mi presente y para mi futuro, porque hoy sé bien que el amor tiene que valer cualquier cosa menos la pena. Así que valgamos la alegría, que tu presencia en mi vida llena de color mi cielo y mis letras; que todos los días lográs enamorarme un poco más fuerte, más verdaderamente, más genuinamente de vos.
Hace un tiempo que intento no escribir sólo sobre vos, pero, mi amor, en realidad no quiero. Porque ya dediqué tantos párrafos a la tristeza que son muchos los escritos que merece quien me saca las más lindas sonrisas. Así que te abrazo y no quiero soltarte nunca, pero de vez en cuando lo hago, porque quiero ver que me sujetes vos y porque sé que van a existir muchos abrazos más. Me hacés querer esa certeza, tener esa seguridad. Y entonces sonrío cuando te miro, porque quién hubiera dicho que entre tanto desastre, tanta inestabilidad, tantas decepciones, te iba a encontrar a vos, al verdadero vos, a ese pedacito mío que vive en otro cuerpo y que muero por recuperar. Porque me devolvés las ganas de confiar y nadie puede negar que nos merecemos, que merecemos suceder y merecemos durar. 
Todo desastre trae esperanza; vos redefinís todos mis conceptos. Y quiero seguir llenando hojas con tu nombre como sinónimo de Amor.~
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario