“Cuando todos los astros se apaguen en
el cielo, cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de
esperarte, ese día lejano yo te estaré esperando todavía.”
-Jose Ángel Buesa-.
Los astrónomos estiman que el universo observable tiene más de 100 billones de galaxias. Nadie sabe realmente qué tan grande es, porque no podemos ver sus límites; no sabemos siquiera si tiene uno. Se puede ver solamente hacia fuera, a una distancia de aproximadamente 14 billones de años luz, desde la Tierra. Pero estas son todas cosas que encontré, de personas que saben más que yo, de siglos de investigación que apuntan a darnos cuenta lo diminutos que somos en un universo que, según lo que leí, está cambiando y se hace inclusive más grande con el tiempo.
En realidad lo que estaba buscando es otra cosa, y sobre eso que buscaba encontré un aproximado: se dice que nuestra Vía Láctea alberga cerca de 300 mil millones de estrellas. Debe ser un numero redondeado, y no sé qué método usarán para contarlas, pero a mi me suena a una inmensidad incalculable, aunque lo mío no son los números. ¿Viste, abue, lo diminutos que somos? En Google pone que hay 7 mil millones de personas en la Tierra. Y vos hoy ya no estás, o no estás en forma corpórea, y a mi ninguna de esas 7 mil millones de personas me podría arrancar este dolor de tu ausencia. ¿Viste que te decía que éramos diminutos? Debemos ser enormes también, todo al mismo tiempo, porque debe significar algo el que todos seamos tan particularmente distintos, al punto de que cuando una persona se va, cuando alguien fallece, nadie jamás puede cubrir esa ausencia.
Entonces esta noche te estoy escribiendo esta especie de carta que jamás vas a leer, llena de datos que hasta ayer quizás leí mil veces sin ponerme a reflexionar en lo absoluto, pero hoy me sostengo de pie por ellos. Es que leí que hay cerca de 300 mil millones de estrellas, y hoy yo pienso que hay una más. Éste no es un dato del cual tenga pruebas, y ciertamente no podría escribir una tesis sobre el tema, pero no tengo tampoco ninguna duda. Si vos hoy no estás en la Tierra, debes estar en el cielo. Si vos hoy no iluminás mis ojos al verte, debes estar iluminando el planeta entero; porque, seamos sinceros, él no se permitiría perderte. Es que, entre 7 mil millones de personas, te lo aseguro, vos no eras una más, y todavía no encuentro ninguna explicación racional de por qué carajo entonces serías ahora una menos. Pero a la muerte nadie la entiende.. Nos aferramos a ideas, sueños, datos astronómicos, o esperanzas, y mi esperanza es que estés, en algún lado, de alguna forma, en algún rincón, en una planta, en un pájaro, en una estrella, o al lado mío, leyendo todo ésto que divago mientras te pienso y te sonrío.
Todavía me resulta difícil acostumbrarme a que ya no estás; no sé cómo podría alguna vez acostumbrarme a la idea de que tus brazos no me van a volver a abrazar, o asumir que si el teléfono suena temprano la mañana de mi cumpleaños ya, mientras a mi corazón le toque seguir latiendo, no vas a ser vos. Quizás no haya ninguna manera. Supongo que más que acostumbrarnos, vamos comprendiendo, más no aceptando; porque cuando uno realmente ama, no existe tal cosa como aceptar esa separación permanente, y entonces buscamos aferrarnos a la esperanza de que ese lazo tan sólo pasó a un plano distinto pero permanece intacto. Cualquier astrónomo se reiría de mí, pero cuando el corazón necesita certezas se las tenemos que dar. Y no me importa que lo que diga no esté científicamente probado; con creerlo yo es suficiente, eso me ayuda a dormir en un mundo que se siente más vacío y más frío desde que mis ojos no te ven. Quiero creer que vos estás, quiero convencerme de que no te fuiste. Yo quiero, con todas mis fuerzas, pensar que te voy a volver a ver; en forma de plantas, de pájaros o de estrellas... No soy astrónoma y no tengo comprobado lo que estoy diciendo, pero tampoco lo necesito. Te amo tanto que si vos no estás en una estrella, este mundo se hubiera apagado para siempre; y como sigo acá y el mundo sigue girando, sé que eso significa que el universo no te pudo haber perdido. Porque con tu luz mantenías vivo mi mundo y aún hoy lo seguís haciendo.~

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