Con
vos mis esperanzas se elevan y se destruyen en cuestión de segundos,
pero, aún lastimadas por el golpe, siguen existiendo en alguna parte de mi.
Esperan un indicio de que tienen permitido volver a emocionarse, y cuando lo hacen
sólo espero que sea por un poco más de tiempo esta vez.
Me hacés
desearte con una ilusión que no es adulta, y quizás yo tampoco lo sea nunca
cuando se trata de vos. Te espero con una paciencia que jamás se rinde, y
quizás yo tampoco lo haga cuando se trata de los dos.
Y con cada mínimo
detalle tuyo mi corazón sonríe, y con cada decepción se agrieta y llora, porque todavía no conozco grises si de lo que causás se
trata, y porque ya me acostumbré a sentirte más que a nadie y a no pelear
contra mi misma para cambiar esa realidad.
Tal vez tu nombre siempre provoque en
mi tormentas, terremotos, temporales; tal vez nunca voy a sentir
indiferencia hacia nada que provenga de vos. Es que con tan sólo acercarte un poco podés hacerme temblar, y sabes a la perfección que soy
frágil a tu tacto.
A
veces me duele saberme rehén de lo que decidas hacer, y cuándo, y cómo, porque una parte
mía ya no es mía; pero aprendí que luchar contra la marea es
en vano y agota, porque hay gente a la que no se quiere de ninguna otra forma que no sea con locura, con ganas, y yo ya no puedo hacer nada para adormecer mis sentimientos y volver a quererte como quiero a toda la gente que no son vos.
Sos
mi debilidad y también mi fortaleza, porque sabés hacerme sentir vulnerable y diminuta,
pero de vez en cuándo, cuando la suerte está a mi favor, tu dulzura me
hace sentir indestructible. Y entre esos dos extremos tan opuestos que
sólo vos lográs generarme, está la definición de amor en la que más
creo.~

No hay comentarios.:
Publicar un comentario