martes, 23 de octubre de 2018

El Día Que Me Sucedas De Nuevo

Voy a sonreír más de la cuenta al despertarme, y a lo largo de la mañana voy a mirar un millón de veces el reloj. Me voy a bañar y a encremar cada parte del cuerpo, prestando especial atención, mientras escucho todas esas canciones que mantienen despierta mi ilusión en tu ausencia, y mientras me maquillo más lento de lo habitual frente al espejo, voy a estar pensando en el destino que una vez más nos escuchó. Voy a estar preparada demasiado temprano, y a reflexionar sobre el tiempo, que también se toma su tiempo en pasar, y entonces voy a salir antes de lo planeado y a caminar despacio para llegar a la hora que acordamos (pero voy a terminar llegando antes igual). Voy a sentir cómo mi estómago me pasa factura de todos mis nervios y a reírme porque la espera interminable se volvió cuestión de segundos que nos separan del reencuentro, y de ese abrazo del que se estuvo sosteniendo toda mi fé. Me voy a quedar sentada aguardándote, intentando no mirar para todos lados con la ansiedad a flor de piel, hasta que al fin llegues. Y todos esos nervios a los que suelen llamar mariposas se van a transformar en calma, porque mi alma va a sanar: Ya estás ahí, me estás sucediendo de nuevo y estamos a punto de hacernos realidad una vez más.
Cuando me acerque voy a sonreir más que al despertarme y cuando tus brazos me rodeen, recién en ese momento me voy a convencer de que no es otro sueño (excepto vos, vos sí sos mi sueño). Te voy a acariciar, a besar, a abrazar, a mirar y a querer todo lo que pueda mientras coincidamos, sin desperdiciar ni un latido, y a exprimir cada instante y cada sensación como solo nosotros sabemos hacer.
El día que me sucedas de nuevo, el día en que toda esta ansiedad se convierta en la paz inmensa que me da siempre el sabernos enfrente, voy a sonreír más de la cuenta y a olvidarme de mirar el reloj. Cuando por fin me sucedas otra vez, y aunque no te puedas quedar, voy a seguir siendo la que vive aguardando esos días en que nuestra historia se sigue escribiendo; todos los días, menos uno. Y ese día, mi esperanza -por un ratito- te va a dejar de esperar.~


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