Qué bien te queda vestirte de blanco. Qué bien te queda siempre la barba de unos días, el pelo despeinado y tu cuello que huele a jabón.
Qué bien te queda sentir que sentís algo por mi, por muy poco que sea. Al mirarme te reís de todas las dudas. Y es cuando más lindo te ves.
Qué bien te ves cuando me escuchás hablar sin parar. Qué bien te ves pasando por encima de mi vida y llenándome de historias para escribir, de sentimientos que contar.
Qué bien suena mi nombre en tu boca.
Qué bien encaja mi mano en la tuya.
Y qué bien me queda a mi sentir que sentís algo por mí, por muy poco que sea. Al mirarme te reís de todas las dudas. Y es cuando más feliz soy.
Qué bien te queda sentir que sentís algo por mi, por muy poco que sea. Al mirarme te reís de todas las dudas. Y es cuando más lindo te ves.
Qué bien te ves cuando me escuchás hablar sin parar. Qué bien te ves pasando por encima de mi vida y llenándome de historias para escribir, de sentimientos que contar.
Qué bien suena mi nombre en tu boca.
Qué bien encaja mi mano en la tuya.
Y qué bien me queda a mi sentir que sentís algo por mí, por muy poco que sea. Al mirarme te reís de todas las dudas. Y es cuando más feliz soy.

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