Te diría que te voy a besar los miedos, pero es mentira. Yo no quiero besar tus miedos, yo quiero ayudarte a perderlos y a deshacerte de cada uno de ellos para siempre, porque quiero que sepan que el hombre que amo se merece todo mi respeto. Pero ellos no, a quienes te hirieron y te convencieron de que tus dudas eran más grandes que vos no quiero tratarlos con dulzura, porque te están destruyendo.
Te diría que brillás hasta con el alma rota, pero es mentira. El alma rota te daña, te desintegra, y con el alma rota no sos lo irresistiblemente lindo que te veo ser cuando creés en vos y en lo que tratás de alcanzar, cuando tus inseguridades no te logran opacar, cuando no las escuchás porque te estás escuchando. El alma rota no te hace justicia, te apaga la mirada, te vuelve alguien triste, y yo quiero que dejes de esconderte detrás de heridas que ya es hora de cicatrizar.
Te diría que ahora somos dos en contra de todas tus debilidades y de todos tus fantasmas, pero es mentira. Porque vos te pertenecés y yo quiero acompañarte. Porque no me necesitás a mi para ganar, no necesitás a nadie, y porque quiero que sanes tanto que entiendas de una vez por todas que tenerte a vos mismo es y será más que suficiente. No quiero robarte protagonismo en una lucha que es tuya, quiero que salgas adelante mientras yo te aliento, que me mires y recuerdes que la fuerza está en vos.
Te diría que te amo por todo lo que tuviste que atravesar, pero es mentira. Yo te amo por tu esencia, por todo eso que el mundo se empeñó en dañar pero sigue intacto dentro tuyo. No sos más nada por haber sufrido, sólo sos una persona fuerte que ya sobrevivió bastante y que se merece empezar a vivir de verdad.
Te diría tantas cosas que quizás te harían sonreír un poco, pero te voy a ser totalmente sincera: Yo no quiero romantizar tus demonios, yo quiero que entiendas que no tenés que vivir más en un infierno porque el infierno no es lindo, y porque ser parte de él no es digno de admiración. Yo no quiero romantizar tus demonios, yo quiero que comprendas que todo lo que necesitás para que desaparezcan, es decidir que vas a dejarlos de soportar; es silenciar todas las voces de dentro y de fuera, y cerrarles la puerta con una sonrisa mientras te miro caminar hacia acá.~

No hay comentarios.:
Publicar un comentario